AGUJERO NEGRO

Suele ser una constante en los miembros de nuestra especie, profundamente curiosa, el que les atraiga todo aquello que suene a misterioso. Los Agujeros Negros, término acuñado por el físico estadounidense John Wheeler en 1967, objetos cuya existencia predice la teoría General de la Relatividad, pertenecen a esa familia, y así se han convertido en sujeto de atracción e interés público. En el siglo XVIII, cuando se aceptaba la Teoría de Newton según la cual la luz estaba formada por partículas, John Michell (1724-1793) y Pierre Simon Laplace (1749-1827), ya especularon con la posible existencia de “estrellas oscuras”, estrellas de pequeño radio y gran masa que ejercerían la suficiente atracción gravitacional sobre los corpúsculos luminosos para no dejarlos escapar del entorno estelar. Nada en las Leyes de la Física del Siglo de las Luces impedía la existencia de estrellas de este tipo. Si se abandonó la idea fue debido a que la Teoría Ondulatoria de la luz terminó desbancando a la corpuscular, y no estaba nada claro cómo una descripción ondulatoria encajaba con las Leyes de la Gravedad de Newton.

Expresado sucintamente, un Agujero Negro es un objeto estelar creado por la implosión de una estrella, en el que todo aquello con masa y/o energía puede caer, pero del que nada puede salir, ni siquiera la luz, que no tiene masa pero sí energía, que queda también atrapada en su interior, destinada acaso a perderse en la ruptura del espacio y del tiempo (singularidad espacio-temporal) que esconde en su seno el Agujero. Y si la luz no puede salir, tampoco podremos verlo, solamente sentir los efectos gravitacionales producidos por su enorme masa. No toda estrella está destinada, cuando su combustible nuclear se agota, a convertirse en un Agujero Negro. Es preciso que su masa supere un cierto valor, que depende del tamaño de la estrella. En caso contrario, termina sus días como una fría estrella de neutrones, objetos de aproximadamente la misma masa que el Sol, pero de sólo 50 a 1000 km de circunferencia, formado por neutrones aprisionados por la fuerza de la gravedad, algo así como núcleos atómicos gigantes pero sin protones y con la interacción gravitacional desempeñando el papel de la interacción fuerte, que es la que reina en el reducido ámbito de los núcleos atómicos. Algunas estrellas de neutrones, que giran muy rápidamente emitiendo radiación de gran regularidad, forman lo que se denomina Púlsares.

Teóricamente, sin embargo, pueden existir Agujeros de todos los tamaños y de todas las masas, combinando ambos de manera apropiada. Agujeros Negros microscópicos que tienen el tamaño de una partícula elemental, otros de 10 masas solares y de algunos kilómetros de radio, o Agujeros Negros gigantes de varios miles de millones de masas solares y tan grandes como el Sistema Solar. Hay indicios de que pueden existir Agujeros Negros gigantes en el núcleo de algunas galaxias, incluyendo la Vía Láctea. En cuanto a Agujeros Negros de tamaño “normal”, parece demostrada su existencia: se acepta generalmente que Cygnus X-1, un objeto situado en nuestra galaxia, y que forma parte de un sistema binario (su compañera, HDE 226868, es una estrella brillante ópticamente oscura en rayos X), es un Agujero Negro. Si ha sido posible detectarlo es porque Cygnus X-1 atrae gases de HDE 226868, que se precipitan hacia él; en su camino, estos gases son acelerados, emitiendo rayos X, que es posible observar mediante radiotelescopios. Los cálculos realizados indican que el Agujero Negro situado en el centro de Cygnus X-1 tiene una masa probablemente alrededor de 16 Soles.

En cuanto a los Miniagujeros Negros, su posible existencia adquiere sentido dentro de formulaciones realizadas en la década de los años setenta por Stephen Hawking y otros, quien ha intentado combinar algunos elementos de la Teoría Cuántica con la Relatividad General, llegando a la conclusión de que, después de todo, los Agujeros Negros pueden radiar energía (como dice Hawking, no son tan negros). Este efecto sólo es observable en principio, dada la edad que supuestamente tiene el Universo, para Agujeros Negros microscópicos (o primordiales), que se formasen poco después del Big Bang, en los primeros instantes de la vida del Universo. No sabemos, en cualquier caso, cuántos Agujeros Negros puede contener el Universo. Por el momento, constituyen un concepto esencialmente teórico, apoyado por algunas observaciones, extraordinariamente atractivo y sugerente. Un concepto que pone en tela de juicio la continuidad de aquello que pensábamos era más continuo y permanente, el espacio y el tiempo, esto es, aquello que hace posible nuestra propia existencia.

No es sorprendente que ante características semejantes, haya quien piense que acaso los Agujeros Negros son puertas de acceso a otros Universos, o que tal vez nuestro Universo no sea sino un gran Agujero Negro, del que, salvo con la ayuda de la Mecánica Cuántica (todavía no incorporada en la estructura de la Cosmología Relativista), no podemos escapar. Los agujeros negros son los objetos más extremos conocidos del universo. Su gravedad es tan intensa que, una vez que algo cruza un límite llamado horizonte de sucesos, no puede escapar, ni siquiera la luz. Aunque durante mucho tiempo fueron considerados una curiosidad matemática, hoy se sabe que existen realmente y desempeñan un papel fundamental en la evolución de galaxias, estrellas e incluso del propio universo.

ESQUEMA SIMPLE

¿Qué es un agujero negro?

Un agujero negro es una región del espacio donde la materia ha sido comprimida hasta alcanzar una densidad enorme. Esa concentración de masa curva el espacio-tiempo de forma tan intensa que todo lo que se acerca demasiado queda atrapado. No es un agujero en el sentido habitual. No existe un túnel vacío, sino una región donde las leyes de la gravedad dominan absolutamente. La teoría que predijo su existencia fue la Relatividad General, publicada por Albert Einstein en 1915. Existen varios mecanismos en su formación:

1. Colapso de una estrella masiva, es el proceso más conocido. Cuando una estrella con más de unas veinte masas solares consume todo su combustible nuclear: deja de producir presión hacia el exterior; la gravedad vence; el núcleo se derrumba; la materia colapsa. Si el núcleo resultante posee suficiente masa, ni siquiera la presión de neutrones puede detener el colapso. Entonces nace un agujero negro.

2. Fusión de estrellas de neutrones. Dos estrellas de neutrones pueden orbitar durante millones de años. Al chocar: liberan enormes cantidades de energía; producen ondas gravitacionales; pueden originar un agujero negro.

3. Fusión de agujeros negros. Dos agujeros negros pueden acercarse lentamente hasta fusionarse. El resultado es un agujero negro todavía mayor. Durante la colisión se libera energía equivalente a varias masas solares completamente convertidas en ondas gravitacionales.

4. Agujeros negros primordiales. Son hipotéticos. Habrían nacido durante los primeros instantes del universo debido a fluctuaciones extremas de densidad. Hasta hoy no se ha demostrado su existencia.

Partes de un agujero negro: Horizonte de sucesos. Es la frontera definitiva. Una vez atravesada: no existe regreso; ninguna señal puede salir; desaparece toda posibilidad de comunicación con el exterior. No es una superficie física. Simplemente marca el límite donde la velocidad necesaria para escapar supera la velocidad de la luz. Singularidad: En el centro, la Relatividad General predice una singularidad. Sería un punto donde: la densidad es infinita; el volumen es prácticamente cero; las ecuaciones dejan de funcionar. La mayoría de los físicos cree que una teoría cuántica de la gravedad reemplazará esta descripción.

Esfera de fotones: Existe una región donde incluso la luz puede orbitar temporalmente alrededor del agujero negro. Estas órbitas son inestables.

Disco de acreción. Cuando el agujero negro captura materia: gas; polvo; estrellas; planetas. Todo gira formando un disco extremadamente caliente.

Su temperatura puede superar millones de grados. Paradójicamente, esta materia es una de las fuentes de luz más intensas del universo.

Tipos de agujeros negros: Estelares, entre: 3 y 100 masas solares aproximadamente. Proceden del colapso de estrellas. De masa intermedia, entre: 100 y cientos de miles de masas solares. Son muy difíciles de detectar. Supermasivos: Se encuentran en el centro de casi todas las galaxias. Poseen: millones o miles de millones de masas solares. Ejemplos famosos: el del centro de la Vía Láctea; el de la galaxia M87. Ultramasivos: algunos superan los: 40.000 millones de masas solares. Son extremadamente raros. ¿Por qué son negros? Porque la luz no puede escapar. No reflejan luz. No emiten luz desde su interior. Lo único visible es la materia caliente que cae hacia ellos. ¿Cómo se descubren? Nunca se observan directamente. Se detectan mediante sus efectos. Movimiento de estrellas: Si una estrella gira alrededor de un objeto invisible muy masivo, probablemente exista un agujero negro. Rayos X: Cuando el gas cae: se calienta; emite rayos X. Ondas gravitacionales: Las colisiones producen ondulaciones del espacio-tiempo. Estas ondas fueron detectadas por primera vez en 2015, confirmando una predicción de Einstein. Imagen de la "sombra": En 2019 se obtuvo la primera imagen de la sombra de un agujero negro. No muestra el agujero en sí. Lo que aparece es el borde iluminado del gas que lo rodea.

Radiación de Hawking

En 1974, Stephen Hawking propuso que los agujeros negros no son completamente negros. Debido a efectos cuánticos: pueden emitir una débil radiación; pierden energía; pierden masa. Con suficiente tiempo: podrían evaporarse por completo. Para los agujeros negros astrofísicos este proceso tardaría muchísimo más que la edad actual del universo. El problema de la información: Una de las mayores cuestiones abiertas es qué ocurre con la información de los objetos que caen. La mecánica cuántica indica que la información no debería destruirse. La Relatividad General parece sugerir lo contrario. Esta aparente contradicción constituye la paradoja de la información y sigue siendo un tema central de investigación.

Agujeros negros en rotación: La mayoría gira. Su rotación arrastra el propio espacio-tiempo a su alrededor. Este efecto se denomina arrastre de referencia (frame dragging). Los agujeros negros que rotan pueden alimentar enormes chorros de materia que se extienden miles de años luz. ¿Pueden tragarse una galaxia? No. Aunque sean extremadamente masivos: la gravedad disminuye con la distancia igual que la de cualquier otro objeto de la misma masa; las estrellas continúan orbitando normalmente.  El agujero negro central de una galaxia no actúa como una aspiradora cósmica.

¿Existen agujeros blancos? Son soluciones matemáticas que representarían el proceso inverso: nada puede entrar; solo puede salir materia. Hasta la fecha no existe ninguna evidencia observacional de que existan. ¿Pueden ser portales? Algunas soluciones matemáticas permiten la existencia de agujeros de gusano, que conectarían regiones distintas del espacio-tiempo. Sin embargo: no se ha observado ninguno; no se sabe si pueden existir de forma estable; no hay pruebas de que los agujeros negros reales sean portales. Tamaño: Curiosamente, el tamaño no depende de la densidad sino de la masa. Un agujero negro de unas pocas masas solares puede tener un horizonte de apenas decenas de kilómetros. Uno supermasivo puede ser mayor que todo el Sistema Solar.                          

Grandes preguntas abiertas

A pesar de los enormes avances, quedan numerosos interrogantes:

¿Qué reemplaza realmente a la singularidad?

¿Cómo unificar la Relatividad General y la mecánica cuántica?

¿Qué ocurre exactamente con la información que cae?

¿Existen agujeros negros primordiales?

¿Contribuyen a explicar la materia oscura?

¿Cómo crecieron tan rápido los agujeros negros supermasivos en el universo temprano?

¿Qué sucede en el interior del horizonte de sucesos?

Curiosidades

Un agujero negro no "aspira" como un aspirador; atrae por gravedad igual que cualquier otro objeto de la misma masa.

Los discos de acreción pueden brillar más que galaxias enteras.

Los chorros relativistas emitidos por algunos agujeros negros alcanzan velocidades cercanas a la de la luz y pueden extenderse millones de años luz.

Los agujeros negros supermasivos pueden permanecer activos durante cientos de millones de años alimentándose de gas interestelar.

La evaporación por radiación de Hawking de un agujero negro estelar requeriría un tiempo inmensamente superior a la edad actual del universo.

En conjunto, los agujeros negros representan uno de los campos más fascinantes de la astrofísica moderna. Son laboratorios naturales donde convergen la gravedad extrema, la física cuántica y la cosmología, y su estudio promete revelar aspectos fundamentales sobre la estructura del espacio-tiempo y las leyes más profundas de la naturaleza. 

                                                                                                 © 2002 Javier de Lucas