ENREDADOS
EN CUERDAS

¿Es la
Teoría de Cuerdas la solución a los problemas de la
física? ¿Es la Teoría del Todo?
En 1982 Michael
Green y John Schwarz hicieron un descubrimiento que podría convertirse
en uno de los avances científicos mayores de todos los tiempos, si
resulta ser correcto. Lo que encontraron fue que una Teoría de campo
cuántico particular de cuerdas supersimétricas en 10 dimensiones
daba infinitas respuestas a todos los órdenes en la Teoría de
Perturbación. Esto fue un tremendo avance dado que la Teoría de
Supercuerdas tenía la capacidad de incluir todas las partículas y
fuerzas de la naturaleza. Ésta podría ser una teoría de
física completamente unificada.
En 1985 la prensa
tuvo noticia de la misma, aparecieron artículos en Science y New
Scientist y llamaron a las cuerdas Teoría del Todo. El término
Teoría del Todo es desesperadamente desorientador. Los físicos
normalmente intentar evitarlos pero los medios no los ayudan. Si los
físicos encontrasen un conjunto de ecuaciones unificado y completo para
las leyes de la física, entonces este sería un fantástico
descubrimiento. Las implicaciones serían enormes, pero llamarlo
Teoría del todo sería un sinsentido. Para empezar, sería
necesario resolver las ecuaciones para comprender algo. Sin duda que muchos
problemas de la física de partículas podrías resolverse a
partir de estos principios, tal vez sería posible incluso derivar el
espectro completo de partículas elementales. Sin embargo,
estaríamos limitados por la resolubilidad de las ecuaciones. Ya
encontramos que es casi imposible derivar el espectro de hadrones compuestos
por quarks, incluso aunque creemos tener una precisa teoría de
interacciones fuertes. En teoría cualquier conjunto de ecuaciones bien definidas
puede resolverse numéricamente si tenemos suficiente potencia de
cálculo. El conjunto de toda la química y física nuclear
debería ser posible de calcularse a partir de las leyes que tenemos. En
la práctica los ordenadores son limitados y siempre serán
necesarios. Además de esto, incluso no siempre es posible derivar todo
en teoría de las leyes básicas de la física. Muchas cosas
en ciencia se han determinado históricamente por accidente. La
fundación de la biología cae en esta categoría. La
teoría final de la física no nos ayudará a entender
cómo se originó la vida en la Tierra. El reduccionista más
ardiente podría replicar a esto, en teoría, que sería
posible derivar una lista de posibles formas de vida de las leyes de la
física. Finalmente debemos decir que incluso dando una teoría
unificada de física convincente, sería posible que aún nos
quedase la indeterminación de la mecánica cuántica. Esto
significaría que ningún argumento podría finalmente zanjar
las cuestiones sobre los temas paranormales, religión, destino o temas
similares, y más allá de esto hay muchos otras materias de
filosofía y metafísica que podrían no ser resueltas, sin
mencionar un infinito número de problemas matemáticos.
Claramente el
término Teoría del Todo es engañoso. ¿Teoría
de Nada? Siguiendo los informes de los medios sobre la Teoría de Cuerdas
tenemos un inmediato paso atrás. La gente preguntaba, naturalmente,
qué nos diría esta Teoría del Todo. La respuesta fue que
podría no decirse aún nada, incluso ni sobre física. En un
examen más profundo se revelaba que la teoría no estaba completa.
Aparece solo como unas series de perturbación con un infinito
número de términos. Aunque cada término está bien
definido y es finito, la suma de las series es divergente. Para comprender la
Teoría de Cuerdas adecuadamente es necesario definir el principio de
acción para una Teoría de Campo Cuántico no perturbativo.
En la física de partículas puntuales es posible hacer esto al
menos formalmente, pero en la Teoría de Cuerdas todos los intentos han
sido infructuosos. Para conseguir cualquier predicción que podamos usar
fuera de la Teoría de Cuerdas es necesario encontrar resultados no
perturbativos. La Teoría de la Perturbación simplemente no puede
aplicarse a la escala de Planck donde los efectos de las cuerdas serían
interesantes. Pero aún quedan más malas noticias. El
análisis sistemático demuestra que habría realmente 10
Teorías de Supercuerdas dimensionales diferentes las cuales están
todas bien definidas en la Teoría de la Perturbación.
Si tenemos en cuenta
las distintas Teorías de Cuerdas abiertas y cerradas con todos sus
posibles modos quirales y grupos gauge que no tengan anomalías nos
quedan 4 en total. No está mal si lo comparamos con el infinito
número de teorías renormalizables de partículas puntuales,
pero una de los argumentos principales de la Teoría de Cuerdas es su
unicidad. Peor aún, para producir una Teoría de Cuerdas de cuatro
dimensiones en necesario compactar seis dimensiones en un pequeño
espacio curvado. Se ha estimado que hay miles de formas de hacer esto y cada
una predice una física de partículas distinta. Con la Cuerda
Heterótica es posible obtener una esperanzadora aproximación al
número correcto de partículas y grupos gauge. Por el momento hay
demasiadas posibilidades y el problema se hace más difícil debido
a que no sabemos cómo se rompe la supersimetría.

Todo esto hace a la
Teoría de Cuerdas menos prometedora. Algunos físicos la llamaron
Teoría de Nada y abogaron por una aproximación más
conservadora a la física de partículas vinculada más
cercanamente a los resultados experimentales. Pero un gran número de
físicos persisten. Hay algo en la Teoría de Supercuerdas que es
muy persuasivo. ¿Por qué la Teoría de Cuerdas? La cuestión
más común de la gente de a pie sobre la Teoría de Cuerdas
es, ¿Por qué?. Para comprender por qué los físicos
estudian la Teoría de Cuerdas en lugar de otras teorías de
superficie u otros objetos tenemos que volver a sus orígenes. En 1968
los físicos estaban intentando comprender la naturaleza de las interacciones
nucleares fuertes que mantienen a los quarks unidos en los núcleos. Hubo
uno idea acerca de la dualidad entre las interacciones dispersas que llevaron a
Veneziano y Virasoro a sugerir formas exactas para la amplitud de resonancia
dual. Estas amplitudes habían mostrado tener interesantes propiedades en
26 dimensiones y varias líneas independientes de investigación
por parte de Nambu, Nielson y Susskind llevaron a la revelación de que
las amplitudes eran derivables de una Teoría de Cuerdas. La
Teoría de Cuerdas fue considerada como una Teoría de las
interacciones fuertes durante algún tiempo. Los físicos pensaron
que la explicación para el confinamiento de los quarks se debía a
que estaban de alguna forma unidos por cuerdas.
Por lo tanto esta
teoría daba paso a otra teoría llamada Cromodinámica
Cuántica la cual explicaba las interacciones nucleares fuertes en
términos de carga de colores en gluones. La Teoría de Cuerdas
sufrió ciertas inconsistencias aparte de su dependencia de 26
dimensiones de espacio-tiempo. Tenía también modos
taquiónicos que desestabilizaban el vacío, pero la Teoría
de Cuerdas ya había lanzado su hechizo sobre un pequeño grupo de
físicos que sentían que había algo más allí.
Ramond, Neveu y Schwarz buscaron otras formas para la Teoría de Cuerdas
y encontraron una con fermiones en lugar de bosones. La nueva teoría en
diez dimensiones era supersimétrica y, mágicamente, se eliminaron
los modos taquiónicos. ¿Pero cuál era la
interpretación de este nuevo modelo?. Scherk y Schwarz encontraron que a
bajas energías las cuerdas parecerían partículas. Solo a
muy altas energías estas partículas se revelarían como
bucles de cuerdas. Las cuerdas podrían vibrar en una infinita torre de
modos cuantizados en un rango de masa, spin y carga siempre incremental. Los
modos más bajos corresponden a todas las partículas conocidas.
Mejor aún, los dos modos del spin podrían comportarse como
gravitones.
La teoría
era necesariamente una Teoría Unificada de todas las interacciones
incluyendo la gravedad cuántica. Aún así solo un
pequeño grupo seguía en esta idea hasta el histórico
artículo de Green y Schwarz con el descubrimiento de la casi milagrosa
cancelación de anomalías en una teoría particular. Para
volver a la pregunta original, ¿por qué la Teoría de Cuerdas?.
La respuesta es simplemente que tiene las propiedades matemáticas
adecuadas para ser capaz de reducirse a teoría de partículas
puntuales a bajas energías, siendo a la vez una Teoría
Perturbativa Finita que incluye la gravedad. El hecho simple es que no hay otra
teoría conocida que lleve a cabo tantas cosas. Por supuesto, los
físicos han estudiado las matemáticas de las membranas vibrantes
en cualquier número de dimensiones. Solo existen un cierto número
de posibilidades para intentarlo y solo las Teorías de Cuerdas conocidas
funcionan bien en la Teoría de la Perturbación. Desde luego que
es posible que haya otras teorías distintas autoconsistentes pero
carecerían de la importante forma perturbativa de las Teorías de
Cuerdas. La realidad es que los teóricos de las cuerdas están
ahora girando hacia las teorías de membranas, o Teorías de
p-brana como se las conoce, donde p es el número de dimensiones de la
membrana. Harvey, Duff y otros han encontrado ecuaciones para ciertas p-branas
que sugieren que podrían existir Teorías de Campo
autoconsistentes de este tipo, incluso so no tienen una forma perturbativa.
Dualidades
En el último
par de años ha habido algunos nuevos desarrollos que han inspirado una
reavivación del interés en la Teoría de Cuerdas. El primero
de ellos concierne a la dualidad entre los monopolos eléctrico y
magnético. Las ecuaciones de Maxwell para ondas electromagnéticas
en el espacio libre son simétricas entre campos eléctricos y
magnéticos. Un campo magnético variable genera un campo
eléctrico y un campo eléctrico variable genera uno
magnético. Las ecuaciones son las mismas en cada caso, quitando un
cambio de signo que aquí es irrelevante. Sin embargo, es un hecho
experimental que no existen cargas monopolares magnéticas en la
naturaleza reflejo de la carga eléctrica de electrones y otras
partículas. A pesar de algunos minuciosos experimentos solo se han
observado campos magnéticos bipolares generados por cargas
eléctricas en circulación. En la electrodinámica
clásica no existen inconsistencias en una teoría que coloque
juntos un monopolo eléctrico y magnéticos. En la
electrodinámica cuántica no es tan fácil. Para cuantizar
las ecuaciones de Maxwell es necesario introducir un campo de potencial vectorial
desde el cual los campos eléctrico y magnético son derivados por
diferenciación. Este procedimiento no puede hacerse de forma que sea
simétrico entre los campos eléctrico y magnético.
Hace 40 años
Paul Dirac no estaba convencido de descartar la existencia de monopolos
magnéticos. Siempre había declarado que estaba motivado por la
belleza matemática en la física. Intentó formular una
teoría en la cual el potencial gauge podría ser singular a lo
largo de una cuerda que uniese dos cargas magnéticas de tal forma que la
singularidad podría ser desplazada a través de transformaciones
gauge y debe, por tanto, ser considerada físicamente inconsecuente. La
teoría no estaba lo bastante completa pero tenía una
salvación. Proporcionaba una considerable explicación de por
qué las cargas eléctricas deben ser cuantizadas como
múltiplos de una unidad de carga eléctrica. En los años 70
conocimos gracias a 't Hooft y Polyakov que las grandes teorías
unificadas que podrían unificar las fuerzas electrodébil y fuerte
estarían alrededor del problema del potencial gauge singular debido a
que tienen una estructura gauge más general. De hecho estas
teorías predicen la existencia de monopolos magnéticos. Incluso
en su formulación clásica podrían contener estas
partículas las cuales se formarían fuera de los campos de materia
como solitones topológicos. Existe un modelo simple que da una idea
intuitiva de lo que es un solitón topológico. Imagina primero un
cable recto tensado como un tendedero con muchas pinzas de la ropa prendidas a
lo largo del mismo. Imagina que las pinzas están libres para rotar
alrededor del eje del cable pero que cada una está unida a sus vecinas
por bandas elásticas en los finales, si giras una pinza levantará
al resto con ella. Cuando se libere oscilará como un péndulo pero
la energía será transportada por las ondas que viajan a
través del cable. El ángulo de las pinzas es parecido a un campo
a lo largo de una línea de una dimensión. La ecuación para
la dinámica de este campo es conocida como la ecuación de
sine-Gordon. Es un juego de palabras en la ecuación de Klien-Gordon la
cual es la ecuación lineal correcta para un campo escalar y la que es el
primer orden de aproximación a la ecuación de sine-Gordon para
pequeñas amplitudes de onda. Si la ecuación de sine-Gordon es
cuantizada se encontrará una descripción para campos escalares de
interacción en una dimensión.
El comportamiento
interesante de este sistema aparece cuando alguna de las pinzas oscila a
través de un gran ángulo de 360 grados sobre la vertical del
cable. Si tomas una pinza y la giras de esta forma crearías dos giros en
el sentido opuesto alrededor de la línea. Estos giros son bastante
estables y pueden hacerse para viajar por encima y debajo de la línea.
Un giro solo puede desaparecer si colisione con un giro en la dirección
opuesta. Estos giros son ejemplos de solitones topológicos. Pueden ser
considerados como si fuesen partículas y antipartículas de las
que existen en los sistemas de física clásica y son aparentemente
bastante diferentes de las partículas escalares de la Teoría
Cuántica. De hecho los solitones también existen en la
Teoría Cuántica pero solo pueden ser comprendidos de forma no
perturbativa. Por tanto la ecuación cuantizada de sine-Gordon tiene dos
tipos de partículas que son bastante distintas. Lo que hace a esta ecuación
tan notable es que es una transformación no-local del campo la cual lo
transforma en otra ecuación de una dimensión conocida como el
modelo Thirring. La transformación mapea las partículas
solitón de la ecuación de sine-Gordon en excitaciones
cuánticas corrientes del modelo Thirring, por lo que estos dos tipos de
partículas no son tan distintos después de todo. Decimos que
existe una dualidad entre los dos modelos, de sine-Gordon y Thirring, tienen
diferentes ecuaciones pero en realidad son el mismo. La relevancia de esto es
que los monopolos magnéticos que predice la Teoría de la
Gravitación Universal (TGU) tiene también solitones
topológicos, aunque la configuración en un espacio tridimensional
es más compleja de visualizar que el tendedero de una dimensión.
¿No sería genial si hubiese una dualidad similar a la de las
cargas eléctricas y magnéticas en la descubierta en la
ecuación de sine-Gordon?. Si fuese así, entonces la dualidad
entre los campos eléctrico y magnético quedaría
demostrada. No sería una simetría perfecta ya que sabemos que los
monopolos magnéticos deben ser muy pesados en caso de existir.
En 1977 Olive y
Montenen pensaron que este tipo de dualidad podría existir, pero las
matemáticas de las teorías de campo en 3 dimensiones espaciales
son mucho más complejas que en una dimensión y parece estar
más allá de cualquier esperanza que se puede construir tal
transformación de dualidad. Pero ellos dieron un paso más hacia
delante. Demostraron que la dualidad podría existir solo en una
versión supersimétrica de una TGU. Esto es bastante tentador dado
el creciente interés en las TGU supersimétricas, las cuales se
consideran actualmente más prometedoras que la variedad ordinaria de TGU
por un gran número de razones. Hasta 1994 la mayoría de
físicos pensaban que no había una buena razón para creer
que hubiese algo en la conjetura de Olive-Montenen. Entonces Seiberg y Witten
hicieron un avance fantástico. A través de un conjunto especial
de ecuaciones demostraron que una cierta Teoría de Campo Supersimétrico
no necesitaba, de hecho, exhibir dualidad electromagnética. Como
añadido, su método puede ser usado para resolver un gran
número de problemas que hasta ahora no tenían solución en
topología y física.
Finalmente volvemos
a la Teoría de Cuerdas con la idea que de la dualidad en la
Teoría de Cuerdas en muy natural. En el último año los
físicos han descubierto cómo aplicar pruebas de dualidad a
diferentes teorías de cuerdas y p-branas en varias dimensiones. Se han
podido hacer y comprobar una serie de conjeturas. Esto no prueba que la
dualidad sea correcta pero cada vez que una prueba ha tenido la capacidad de
demostrar una inconsistencia ha fallado al destruir las conjeturas. Lo que hace
a este descubrimiento tan útil es que las dualidades son características
no perturbativas para la Teoría de Cuerdas. Ahora muchos físicos
ven que las Teorías de p-branas pueden ser tan interesantes como las
Teorías de Cuerdas en una configuración no perturbativa. El
último resultado en este esfuerzo es el descubrimiento de que las cuatro
Teorías de Cuerdas que se conoce que son finitas perturbativamente se
piensa ahora que son derivables de una única teoría en 11
dimensiones conocida como Teoría M. La Teoría M es una
hipotética Teoría de Campo Cuántico que describe la relación
entre 2-branas y 5-branas a través de una dualidad. Podría ser
incorrecto decir que se comprenden muchas de estas cosas. Aún no existe
una formulación correcta para la Teoría M o las Teorías de
p-branas en su forma completamente cuántica, pero hay una nueva
esperanza dado que ahora se ve que todas las diferentes teorías pueden
ser parte de una única teoría.
Cuerdas Negras

Como si un gran
avance conceptual no fuese suficiente, los teóricos de las cuerdas se
han conformado con otro que llegó el año pasado. Así como
los físicos han estado especulando pacientemente durante décadas
sobre la dualidad electromagnética, unos pocos también han
especulado con que algunas partículas elementales podrían ser algo
similar a los agujeros negros por lo que la materia podría ser
considerada como una característica del espacio-tiempo. La idea en
realidad viene de atrás, al menos desde Riemann. La teoría
comenzó a verse algo menos ridícula cuando Hawking postuló
que los agujeros negros en realidad emitían partículas. El
proceso podría ser similar a una partícula muy masiva que decae.
Si un agujero negro irradiase lo suficiente eventualmente perdería tanta
energía que su masa se reduciría a la escala de Planck.
Aún sería mucho más pesado que cualquier partícula
elemental conocida pero los efectos cuánticos serían tan
abrumadores en tal agujero negro que sería difícil distinguirlo
de una partícula masiva extremadamente inestable en su explosión
final. Para hacer tal idea concreta se requiere una teoría completa de
gravedad cuántica y dado que la Teoría de Cuerdas proclama ser
justo eso parece que el paso natural es comparar estados de cuerdas y agujeros
negros. Sabemos que las cuerdas pueden tener un infinito número de
estados para un siempre incremental spin, masa y carga. De la misma forma que
un agujero negro, de acuerdo con la conjetura no-pelo (no-hair) también
está caracterizado solo por su spin, masa y carga.
Es por lo tanto
bastante plausible que exista una complementariedad entre los estados de las
cuerdas y los estados de un agujero negro, y de hecho esta hipótesis es
bastante consistente con todas las pruebas que se han aplicado. Esto no es algo
que puede establecerse con certeza, simplemente porque no hay una
definición adecuada de la Teoría de Cuerdas para probar esta
identidad. No obstante, muchos físicos consideran razonable ver los
agujeros negros como estados de cuerdas individuales que están decayendo
continuamente a estados más bajos a través de la radiación
de Hawking. El reciente avance debido a Strominger, Greene y Morrison es el
descubrimiento de que si consideramos agujeros negros de la masa de Planck en
el contexto de la Teoría de Cuerdas entonces es posible para el
espacio-tiempo sufrir una suave transición de una topología a
otra. Esto significa que muchas de las posibles topologías de las
dimensiones enrolladas están conectadas y pueden allanar el camino hacia
una solución de la selección de los estados del vacío en
la Teoría de Cuerdas.
Simetría de Cuerdas
La Teoría de
Supercuerdas está llena de simetrías. Hay simetrías gauge,
supersimetrías, covarianza, dualidades, simetrías conformales y
muchas más. Pero la Teoría de Supercuerdas se supone que es una
Teoría Unificada lo cual significaría que estas simetrías
están unificadas. En la formulación perturbativa de la
Teoría de Cuerdas que tenemos, las simetrías no están
unificadas. Una cosa sobre la Teoría de Cuerdas que se descubrió
muy pronto fue que a altas temperaturas entraría en una fase de
transición. La temperatura a la que sucede esto es conocida como la
temperatura de Hagedorn tras un artículo escrito por Hagedorn a finales
de 1968, pero fue en los años 80 cuando físicos como Witten y
Gross exploraron el significado de esto para la Teoría de Cuerdas. La
temperatura de Hagedorn para la Teoría de Supercuerdas es
altísima, tales temperaturas solo han existido durante los primeros 10-43
segundos de la existencia del universo, si es que en efecto tiene sentido
hablar de tiempo en estas situaciones. Los cálculos sugieren que ciertas
características de la Teoría de Cuerdas se simplifican por encima
de esta temperatura. La implicación parece ser que se restaura una
enorme simetría. Esta simetría se rompería u
ocultaría a temperaturas más bajas, presumiblemente dejando las
simetrías conocidas como residuos. El problema entonces está en
comprender qué es esta simetría. Si se conociera, podría
ser posible comprender qué es realmente la Teoría de Cuerdas y
contestar todas las enigmáticas cuestiones que posee. Este es el
misterio de las supercuerdas.
Una teoría
favorita es que la Teoría de Supercuerdas está descrita por una
Teoría de Campo Cuántico Topológica (TQTF) por encima de
la temperatura de Hagedorn. TQFT es una Teoría de Campo Cuántico
especial que tiene el mismo número de grados para la simetría gauge
que para campos, con lo que es posible transformar todos los campos variables
excepto aquellos que dependen de la topología del espacio-tiempo. La
gravedad cuántica en un espacio dimensional 2+1 es un TQFT y es lo
bastante simple como para poder resolverlo, pero para la Gravedad de Einstein
en el mundo real de 3+1 dimensiones esto no se da, o eso parece. Pero la TQFT
en sí misma no es suficiente para resolver el problema del misterio de
las supercuerdas. Si el cambio topológico del espacio-tiempo es una
realidad entonces necesitamos algo más que eso. La mayoría de los
físicos que trabajan en la Teoría de Cuerdas creen que se
necesita un cambio radical en el punto de vista para comprenderlo. Por el
momento parece que nos encontramos con la misma clase de contradicciones con
las que se encontraron los físicos hace 100 años con el
electromagnetismo. Este misterio fue finalmente resuelto por Einstein cuando
disolvió el éter. Para resolver la Teoría de Cuerdas en
necesario disolver el espacio-tiempo en conjunto. En la Teoría de
Cuerdas como la entendemos ahora, el espacio-tiempo se enrolla y cambia de
dimensión. Se introduce una escala mínima fundamental de
longitud, bajo la cual todas las medidas son posibles.
Probablemente sea
necesario revisar nuestra comprensión del espacio-tiempo para apreciar
qué significa esto. Incluso la relación entre la mecánica
cuántica y la Teoría Clásica parecen necesitar una
revisión. La Teoría de Cuerdas puede explicar por qué
funciona la mecánica cuántica de acuerdo con algunos
teóricos de las cuerdas. Todo esto junto parece ser un gran conjunto de
pasos radicales a dar y puede que sea necesario darlos en un salto en la
oscuridad. Aquellos que trabajan con la gravedad cuántica viniendo del
lado de la relatividad más que de la física de partículas
ven las cosas de modo diferente. Ellos creen que es esencial mantener la fe en
los principios de la invarianza del difeomorfismo a partir de la Relatividad
General más que en el trabajo relativo a una métrica de fondo
fija como hacen los teóricos de cuerdas. No consideran la
renormalizabilidad como una característica esencial de la gravedad
cuántica. Trabajando en esta dirección han desarrollado una
Teoría Canónica de la Gravedad Cuántica, la cual
también está incompleta. Esta es una Teoría de Bucles,
tentadoramente similar en ciertos aspectos a la Teoría de Cuerdas,
aunque diferente. Los relativistas como Lee Smolin esperan que este sea un
camino que permita salvar el hueco y desarrollar un método unificado.
© 2014 Javier de Lucas