AUSENCIA DE LIMITES

Albert Einstein
desarrolló dos Teorías de la Relatividad. La primera, la
Teoría de la Relatividad Especial (1905), afirma que la luz siempre se
propaga a una velocidad constante, y que esta velocidad es una constante
absoluta; cualquier otro movimiento es relativo. En 1916, Einstein
publicó un trabajo sobre su Teoría de la Relatividad General, que
es, esencialmente, una teoría de la gravitación como resultado de
las distorsiones del espacio-tiempo geométrico.
La
geometría del espacio-tiempo también considera distancias y
ángulos, pero además tiene en cuenta los sucesos, es decir,
aquellos puntos que no sólo están separados en el espacio, sino
también en el tiempo. En el centro de un agujero negro hay una
singularidad, un lugar donde la intensidad del campo gravitatorio es infinita.
En 1974, Stephen
Hawking descubrió que, teniendo en cuenta la Mecánica
Cuántica, el horizonte de sucesos no era totalmente impermeable. Los
agujeros negros irradian energía y pierden masa. Todos los agujeros
negros, a la larga, pierden toda la masa a través de la radiación
y desaparecen.
Roger Penrose,
junto con Dennis Sciama, examinó la tesis de graduación de
Hawking, que consistía en un desarrollo del propio trabajo de Penrose
sobre lo que ocurre cuando una estrella agota su combustible y se colapsa
formando un agujero negro. Actualmente es profesor de Matemáticas en el
Instituto de Matemáticas de Oxford. Penrose había concebido una
manera de demostrar que si una estrella se contraía más
allá de un cierto punto, no podría volver a expandirse. Se
producía una singularidad en el espacio-tiempo, un punto en el que el
tiempo dejaría de existir y las leyes de la Física no
tendrían validez. Antes, se pensaba que la materia en contracción
podría pasar a gran velocidad a través de sí misma y
volver a dilatarse.
La idea de
Penrose se transformó en el Primer Teorema de la Singularidad. Esta idea
surgió cuando cruzaba una calle, en animada charla con un amigo. Cuando
Hawking conoció la idea, comentó: "qué conclusiones
más interesantes, tal vez podrían ser adaptadas a la
comprensión del origen del Universo. Voy a intentar adaptar las
conclusiones de Penrose al Universo entero".
Hawking
logró aplicar las técnicas de Penrose y añadir algunas
propias para demostrar que si la Relatividad General estaba en lo cierto,
debió existir una singularidad en el pasado que constituyó el
principio del tiempo. Bernard Carr, que se graduó con Hawking, dice:
"Stephen y Penrose son, los dos, grandes relativistas. Las singularidades
se presentan en dos contextos: se forman en el centro de los agujeros negros,
como demostró Penrose, pero también debió existir una
singularidad en los comienzos del Universo, como Hawking y Penrose demostraron
juntos". La original aportación de Penrose consistió en
aplicar gran variedad de métodos matemáticos modernos,
topología avanzada y geometría diferencial para solucionar
problemas que un matemático puro jamás hubiera pensado abordar.
Hawking:
"Entre 1965 y 1970, Penrose y yo desarrollamos nuevas técnicas
matemáticas para demostrar que el principio del Universo fue una
singularidad, un estado de densidad infinita. Ahora bien, mis últimos
trabajos indican que sería posible explicar cómo empezó el
Universo si se aplica la Mecánica Cuántica". John Wheeler,
compilador, autor o coautor de ocho libros, es profesor emérito de la
Universidad de Texas y de Princeton. En 1969 ideó el término
agujero negro para no repetir tantas veces "un objeto completamente
colapsado por la gravitación". Hawking: "Una noche, poco
después del nacimiento de mi hija Lucy, sobre 1970, me puse a pensar
sobre los agujeros negros mientras me metía en la cama. De repente
comprendí que el área del horizonte de sucesos siempre se
incrementa con el tiempo. Un agujero negro, si tiene entropía, debe
tener así mismo una temperatura, luego emite radiación.
Descubrí que las partículas se filtrarían a través
del horizonte de sucesos y escaparían del agujero negro". El
conocido trabajo de Hawking sobre la radiación de los agujeros negros
data de 1974. Ya Bekenstein, físico israelí alumno de Wheeler,
había sugerido que era posible que un agujero negro tuviera una
temperatura y una entropía. Un agujero negro con una masa equivalente a
la del Sol puede tener una temperatura de una millonésima de grado por
encima del cero absoluto; poca, pero algo de todas formas. Sciama: "Un
día, en 1974, en Cambridge, me encontré con Martin Rees, colega
de Hawking, que trabaja actualmente en el Instituto de Astronomía de
Cambridge, y, temblando, me dijo:
¿Te has
enterado de lo que ha descubierto Stephen? Los agujeros negros no son negros,
porque debido al efecto de la Mecánica Cuántica, radian como
cuerpos calientes. Esto introduce una nueva unificación de la
Relatividad General y la Mecánica Cuántica que
cambiará nuestra comprensión de la Física. La noticia
la dio Hawking en una reunión cerca de Oxford. John Taylor se
levantó y exclamó: Tienes que estar equivocado, Stephen. No
me creo una sola palabra!".
Según la
Mecánica Cuántica, en el espacio vacío aparecen fluctuaciones
de energía, que originan partículas y antipartículas
virtuales (partículas que nunca se pueden detectar directamente, pero
cuya existencia tiene efectos medibles). En presencia de un agujero negro, una
de las partículas que forman la pareja cae en su interior; la
partícula abandonada ya no tiene con quién aniquilarse, y
constituye la radiación que emiten los agujeros negros. El efecto
Hawking de la radiación de los agujeros negros no ha sido comprobado
mediante métodos de observación, ya que dicho efecto es demasiado
débil como para detectarlo. Los miniagujeros negros primordiales es
posible que estén estallando ahora mismo: el hecho de que estas ideas no
se puedan verificar no significa que sean erróneas. Zeldovich era una de
las dos personas más condecoradas de la Unión Soviética.
En 1969 comprendió que los agujeros negros en rotación
debían emitir radiación, pero no sabía suficiente
Relatividad General para demostrarlo, lo sabía por simple
intuición. Hawking comprendió que incluso los agujeros negros que
no rotaban emitían radiación, conclusión mucho más
radical que la de Zaldovich, que no lo aceptaba. Antes de morir, en 1988, dijo:
"Me rindo, Hawking tiene razón, yo estaba equivocado." Kip
Thorne, que se doctoró en Física en Princeton bajo la dirección
de Wheeler, y que actualmente es profesor de Física en Caltech, hizo una
apuesta con Hawking: si los agujeros negros existen, Kip recibiría una
suscripción anual a Penthouse, y si no, Hawking recibiría una
suscripción por cuatro años a la revista Private Eye. Don Page,
doctor en Física y Astronomía bajo la tutoría de Kip
Thorne, es cristiano evangélico, dice: "Dios es algo más que
el Universo en sí". Desde 1976 a 1979 vivió con los Hawking,
mientras realizaba su trabajo posdoctoral en Cambridge. Actualmente es profesor
de Física en la Universidad de Alberta, Edmonton.
En 1975, El Vaticano otorgó la medalla de
Pío XII a un joven científico por su destacado trabajo, y Hawking
la recibió de manos del Papa Pablo VI. Hawking: "Mi interés
por el origen y el destino del Universo se reavivó en 1981, cuando
asistí a una conferencia sobre Cosmología en el Vaticano. Juan
Pablo II nos dijo que no debíamos indagar sobre el Big Bang, aunque
sí sobre lo que ocurrió después. Me alegré de que
no supiera que el tema de la conferencia que acababa de dar era la posibilidad
de que el espacio-tiempo fuera finito pero no tuviera frontera, lo que
significaría que no hubo un comienzo, un momento de creación.
Entre 1982 y 1983 trabajé con mi amigo y
colega Jim Hartle, profesor de Física de la Universidad de California,
en Santa Bárbara, que estudia la relatividad y la gravitación.
Demostramos la inexistencia de fronteras para calcular el estado del Universo
en una Teoría Cuántica de la Gravedad. Si la propuesta de
ausencia de límites es correcta, no habría ninguna singularidad,
y las leyes de la Ciencia serían siempre válidas, incluso al
comienzo del Universo. Habría realizado mi ambición de descubrir
cómo comenzó¢ el Universo, pero sigo sin saber por
qué comenzó. Sciama: "La Cosmología Cuántica
de Hawking, más conocida como la función de ondas del Universo,
es una nueva propuesta de la Física, aunque no está aún
definitivamente establecida. Esta Gravedad Cuántica de Hartle y Hawking
me atrae, mi olfato me dice que van por buen camino" (Thorne) Wheeler:
"El mismísimo Einstein no confió en los pronósticos
de su propia Teoría, cuando revelaba que el tamaño del Universo
no podía permanecer fijo eternamente. ¿Por qué esta
desconfianza? Porque su héroe máximo, Spinoza, se había
opuesto mucho antes a la idea bíblica de la creación original.
¿Dónde podría existir el reloj antes de que hubiese nada
que le indicara cuándo empezar?. Cuando al fin
se comprobó que el Universo está en expansión,
Einstein comentó a su amigo y gran amigo mío, George Gamow: esto
constituyó el mayor error de mi carrera. La palabra tiempo no nos fue
otorgada por el cielo, es invención del hombre. Si nos origina
problemas, nuestra es la culpa".
El modelo
Hartle-Hawking poseía una singularidad de Big-Bang cuando se le aplicaba
la Relatividad General clásica. En cambio, en la versión de la
Mecánica Cuántica, carecía de singularidad. Este modelo,
¿puede aplicarse con éxito a un Universo real?: es una
cuestión sin resolver. Si comenzamos en el momento presente y vamos hacia
atrás en el tiempo, lo que aparentemente sería el punto origen de
la descripción del tiempo real convencional, la naturaleza del tiempo
cambia: la componente imaginaria del tiempo se hace más y
más s prominente hasta que, en último término, lo que
debería ser la singularidad de la teoría clásica se
desvanece, y queda una imagen maravillosa, una especie de cuenco de la
creación del Universo, donde no hay un punto inicial, sino más
bien una forma suave.
El Universo es porque es una estructura
matemática autoconsistente. Puede imaginarse el tiempo real como una
línea que va del Big-Bang al Big Crunch. Pero también puede
considerarse otra dirección del tiempo en ángulo recto al tiempo
real. Esta última se denomina la dirección imaginaria del tiempo.
En el tiempo imaginario, no habría ninguna singularidad en la que
dejaran de regir las leyes de la Ciencia, ni ninguna frontera del Universo tras
la cual tuviera que apelarse a Dios. El Universo no sería creado ni
destruido. Simplemente existiría. Quizás el tiempo imaginario sea
el auténtico tiempo real y lo que llamamos tiempo real sea sólo
un producto de nuestra imaginación. En el tiempo real, el Universo tiene
un principio y un fin. En el tiempo imaginario no hay singularidades ni
límites. Quizás lo que llamamos tiempo imaginario sea en
realidad un concepto más básico, y lo que llamamos tiempo real
sea sólo un concepto que hemos inventado para ayudarnos a describir el
Universo tal como pensamos que es.
Hartle:
"Tiempo imaginario no se refiere a la imaginación: hace referencia
a los números complejos. Como demostraron Einstein y Minkowsky, el
espacio-tiempo constituye una geometría cuatridimensional. Es posible ir
aún más lejos de estos conceptos. Si se miden las direcciones del
tiempo utilizando números complejos, se obtiene una simetría
total entre espacio y tiempo, que es, matemáticamente, un concepto muy
bello y natural". Don Page: "Según los teoremas de la
singularidad de Hawking, la Teoría de la Relatividad General de Einstein
implica que el Universo tuvo una singularidad al principio. La idea de Hawking
indicaba que el Universo tenía un comienzo, y esto olía a
Génesis, aunque hay teólogos que dicen que la creación de
Dios no tuvo por qué ocurrir en nuestro tiempo. En la formulación
de la ausencia de límites de Hartle-Hawking, el tiempo es imaginario, y
en vez de tener un borde es como si se tratara de la superficie del planeta
Tierra. Suponiendo tiempo imaginario, el Universo no tuvo comienzo, no tiene
límite, es una totalidad en sí mismo; Dios no tuvo por qué
crear el Universo, el Universo simplemente podría existir por sí
mismo sin que Dios lo creara".
Mientras el
Universo tenga un comienzo, podremos suponer que tuvo un Creador. Pero si el
Universo en efecto se contiene a sí mismo, ¿hay lugar para un
Creador?. Don Page: "Supongamos que trazo dos
líneas en un trozo de papel, una recta y un círculo. La
línea recta tiene dos puntos finales, una analogía de un modelo
de Universo, el que tiene un principio y un fin. La línea de una
circunferencia no tiene fin, lo que hace es dar vueltas. He sido yo quien ha
trazado los dos dibujos, así que en cierto modo los he creado. El
antiguo modelo de Hawking dota al Universo de un comienzo y quizás de un
fin. El nuevo modelo se asemeja al círculo, no hay en realidad ni
principio ni fin. Con todo, Dios podría haber creado los dos. Hawking,
en su libro "Historia del tiempo", ha puesto especial cuidado en no
decir a las claras que Dios no existe, se limita a plantear: ¿hay lugar
para un Creador?. Resulta evidente cuál es la
conclusión que a él le gustaría que se extrajera".
Wheeler: "No conozco debate más importante en los últimos
cien años que el que tuvo lugar entre Bohr y Einstein. ¿Existe el
Universo independientemente de nosotros como pensaba Einstein, o influimos de
alguna manera en lo que ocurre, como pensaba Bohr, mediante nuestra
selección de equipos de observación?.
Todos opinan que la razón la tuvo Bohr".
Hartle: "La
Física tiene que tratar con probabilidades. Según la
concepción de la Física clásica, hablamos de probabilidades
debido a nuestra ignorancia; cuando avanzamos, tendremos certeza. Esta
concepción clásica es falsa. Las probabilidades son
fundamentales, la incertidumbre es inevitable. Una teoría
mecánico-cuántica aplicable a todo, en particular, al Universo,
no predice una determinada historia del tiempo del Universo, predice las
probabilidades de las diferentes alternativas de lo que podría haber
ocurrido. Todos los sucesos son posibles, aunque algunos son más
probables que otros. La tarea de la Cosmología Cuántica es
identificar aquellas cosas que, de acuerdo con la teoría, tienen una
probabilidad muy alta".
Hawking:
"En una ocasión, Einstein preguntó: ¿qué grado
de elección tuvo Dios en la creación del Universo?. Si la propuesta de la ausencia de límites es correcta,
no tuvo ninguna libertad para escoger las condiciones iniciales, sólo
pudo tener la libertad de escoger las leyes que regían el Universo. Sin
embargo, pudo no haber tal elección. Es posible que exista una
Teoría Unificada que permita la existencia de estructuras tan
complicadas como los seres humanos, seres que puedan a su vez investigar las
leyes del Universo y preguntarse sobre la naturaleza de Dios".
Raymond Laflamme
es francocanadiense y de 1984 a 1988 estudió bajo la dirección de
Hawking. Su trabajo sobre la Cosmología Cuántica y la
función de ondas del Universo, demostró que la teoría de
Hawking que predecía que la flecha del tiempo se invertiría
cuando el Universo empezara a contraerse estaba equivocada.
Hawking:
"Yo predigo que el Universo, con el tiempo, acabará en el Big
Crunch". Normalmente, un físico teórico trabaja con una hoja
de papel delante. De cada diez hojas, nueve terminan en la papelera. Stephen
Hawking tiene que hacer todo eso con la mente. En Física teórica,
los físicos se envían los borradores los unos a los otros antes
de su publicación: es imposible detectar en el trabajo de Hawking
señales de su lucha contra el terrible problema que padece.
¡La Física teórica es
una tarea solitaria!

Si hay algo que parece único, es el
Universo, al que más de uno definiría, simplista pero
razonablemente, como el “conjunto de todas las cosas”. De hecho, la
singularidad mayor de la Cosmología es que no puede, al contrario de lo
que ocurre en otros campos de la Ciencia, experimentar con su objeto principal.
No hay manera, en efecto, de introducir modificaciones, de afectar al Universo
para comprobar si responde de la forma que prevén nuestras
Teorías Cosmológicas.
Pero
una de las cosas que enseña la Ciencia es que cualquier idea es posible,
no importa lo peregrina que nos pueda parecer fuera del contexto apropiado que
le da sentido. Así ocurre con el Universo, que puede dejar de ser
único y convertirse, para los físicos teóricos, en
múltiple.
Esta
extraña, pero sin duda atractiva posibilidad, procede no de la
Cosmología, sino de la Mecánica Cuántica. Una de las
características más problemáticas de la Teoría
Cuántica se encuentra en el denominado “colapso de la
función de onda”, el proceso mediante el cual, al observar un
fenómeno, el sistema “colapsa”, se reduce, elige uno de los
estados presentes en la función de onda, que está formada por una
superposición lineal de estados “elementales” o autoestados.
La Mecánica Cuántica únicamente nos dice que existe tal o
cual probabilidad de que el resultado de nuestra medida sea el que expresan los
diferentes autoestados.
Ahora
bien, ¿por qué no resolver el problema de la discontinuidad de la
función de onda suponiendo que los restantes autoestados, o realidades
físicas posibles, los que no observamos, no desaparecen sino que
prosiguen en su camino, concretándose en otros Universos, cada
autoestado en un Universo?
De
esta manera, la realidad sería como un árbol que se bifurca
múltiple y constantemente; se estarían creando Universos
continuamente, en los que se harían realidad todas las posibilidades
latentes en la función de onda cuántica, lo que es tanto como
decir que no dejaría de producirse, en algún Universo, cualquier
posibilidad que no viole las Leyes de la Física.
Expresado
de una forma acaso más dramática: los observadores, es decir,
todo lo que tiene capacidad de observar, se dividirían con cada acto de
observación en tantos mundos como resultados posibles tiene la medida,
obteniéndose en cada mundo un resultado distinto. De alguna manera,
continuaríamos viviendo con idénticos pasados, pero distintos
presentes y futuros, en otros mundos, percibiendo únicamente cada uno el
mundo en el que se encuentra, nunca los demás.
Esta
idea fue propuesta, con toda seriedad, en 1957, por el físico Hugh
Everett, en su tesis doctoral presentada en la Universidad de Princeton y
dirigida por John A. Wheeler, y desarrollada años más tarde por
Bryce DeWitt, quien acuñó el nombre de Teoría, o
interpretación, de los muchos Universos.
La
teoría de Everett ha sufrido altibajos, en lo que al interés que
ha suscitado entre los físicos se refiere, desde que fue propuesta. Una
objeción frecuente ha sido la de que aunque proporciona un marco
consistente y lógico de reglas y conceptos, no es científica sino
metafísica, ya que no puede refutarse mediante ningún experimento
específico, al ser el proceso de división inobservable, al igual
que los “otros mundos”. Sin embargo, a partir de la década
de los años ochenta, esta Teoría ha experimentado un cierto auge,
dentro, básicamente, de los esfuerzos de construir una Cosmología
Cuántica.
Stephen
Hawking ha sido uno de los más entusiastas defensores de este
planteamiento, que ha utilizado en trabajos (como el que publicó en 1983
en colaboración con J.B. Hartle), en los que se ha preguntado
cuál es la función de onda del Universo. Para Hawking, el camino
hacia una Teoría Unificada, una Teoría Final de la Física,
pasa por la interpretación de los “muchos mundos” de la
Mecánica Cuántica. En este sentido, afirmaba en su conferencia
inaugural (1979) como catedrático lucasiano en la Universidad de
Cambridge: “parece que, aun en el caso de que encontrásemos una
Teoría Unificada, sólo seríamos capaces de realizar
predicciones estadísticas. También deberíamos abandonar la
idea de que el Universo que observamos es único. En su lugar
tendríamos que adoptar una imagen en la que existiese un conjunto de
todos los Universos posibles con cierta probabilidad de
distribución”.
Sin
embargo, no todos los físicos cuánticos, o los relativistas
empeñados en cuantizar la Relatividad General, comparten semejante
entusiasmo por las ideas que propuso Everett. Es, sin embargo, interesante,
jugar con las peculiares consecuencias de esa radical interpretación, o
incluso dar alas a nuestra imaginación e ir más allá de lo
que las ideas actuales sugieren. Podríamos así pensar, como
señaba el físico español Francisco Yndurain, que los
probablemente infinitos Universos fuesen creados en un Súper Big Bang, y
que en cada uno de ellos existiesen interacciones y/o constantes universales
físicas diferentes.
No
todos esos Universos podrían albergar vida, un fenómeno que
requiere de estrechos márgenes de equilibrio entre esas interacciones y
constantes, y sólo en aquellos en que pudiera darse vida inteligente
podría alguien, alguna vez, plantearse la pregunta de por qué
existe la vida, e imaginar, en sus momentos intelectuales más osados y
luminosos, la posibilidad de la existencia de otros Universos.
GLOSARIO
Gravedad
cuántica: Teoría que unifica la Relatividad General y la
Mecánica Cuántica.
Microonda:
radiación con una longitud de onda de 1 cm aproximadamente.
Partícula
virtual: el Principio de Incertidumbre de la Mecánica Cuántica
admite que la cantidad total de energía del Universo fluctúa
durante breves períodos de tiempo, alrededor de un valor fijo. Las partículas
originadas en tales fluctuaciones energéticas se llaman
partículas virtuales, y son aniquiladas cuando la energía
recupera el nivel ordinario.
Partículas
elementales: partículas que no tienen estructura interna. Son
partículas de materia (quarks, electrones, muones, taus y neutrinos) y
mediadoras de fuerza (fotones, bosones, gluones, gravitones e Higgs).
Radiación
de Hawking: partículas elementales y radiación emitidas por el
horizonte de sucesos de los agujeros negros.
Rayo
cósmico: partícula de materia de alta energía procedente
del espacio exterior, viajando a velocidades próximas a la de la luz.
Rayo gamma:
fotón de energía muy alta que puede ser emitido por una
reacción nuclear o por un agujero negro primordial.
Relatividad
Especial: primera Teoría de la Relatividad de Einstein (1905), que
establece que la luz viaja siempre a una velocidad constante. Esta
teoría unifica el espacio y el tiempo en un continuo cuatridimensional.
Relatividad
General: segunda Teoría de la Relatividad de Einstein (1916), que
establece que la gravitación es el resultado de las distorsiones en la
geometría del espacio-tiempo, y que establece que los Campos
Gravitacionales inciden en las medidas de tiempo y distancia.
Singularidad:
punto en el cual el espacio-tiempo se curva infinitamente y llega a un fin. La
Relatividad General predice que las singularidades ocurrirán, pero no
puede describir cómo se comportan porque en ese punto la teoría
se derrumba.
Teoría de
la ausencia de límites: propone que el espacio y el tiempo imaginario
juntos forman una superficie finita en su extensión, pero sin fronteras
ni bordes. En esta teoría, el espacio-tiempo sería como la
superficie de la Tierra, pero con dos dimensiones.
© Javier de
Lucas