ESPACIO-TIEMPO CURVO

¿Está realmente
curvado el espacio-tiempo? ¿No es concebible que el espacio-tiempo sea
realmente plano, pero que los relojes y las reglas con los que lo
medimos y que consideramos perfectos son, en realidad, elásticos?
¿No podrían incluso los relojes más perfectos atrasarse o adelantarse, y las
reglas más perfectas contraerse o dilatarse, cuando las llevamos de un punto a
otro o cambiamos sus orientaciones? ¿No harían tales distorsiones de nuestros
relojes y reglas que un espacio-tiempo realmente plano pareciese estar
curvado? La respuesta es sí.
Centrémonos
en el ejemplo concreto de la medida de circunferencias y radios en torno
a un agujero negro sin rotación. Supongamos un diagrama de inserción para el
espacio curvado del agujero. El espacio está curvado en este diagrama porque
hemos acordado definir las distancias como si nuestras reglas no fueran
elásticas, como si siempre mantuvieran sus longitudes constantes
independientemente de dónde las coloquemos y de cómo las orientemos. Las
reglas muestran que el horizonte del agujero tiene una circunferencia de 100
kilómetros. Alrededor del agujero se ha dibujado un círculo de dos veces esta
circunferencia, es decir, 200 kilómetros, y la distancia radial desde el
horizonte a dicho círculo se ha medido con una regla perfecta; el resultado es
37 kilómetros. Si el espacio fuera plano, la distancia radial debería ser el
radio del círculo exterior, 200/2p kilómetros, menos el radio del horizonte,
100/2p kilómetros; es decir, tendría que ser de 200/2 p — 100/2 p = 16
kilómetros (aproximadamente). Para acomodar la distancia radial mucho mayor, de
un tamaño de 37 kilómetros, la superficie debe tener la forma curvada de tipo
pabellón de trompeta mostrada en el diagrama.

Si
el espacio es realmente plano en torno al agujero negro pero nuestras reglas
perfectas son elásticas y, por ello, nos confunden al hacernos creer que el
espacio está curvado, entonces la geometría real del espacio debe ser como la
que se muestra a la derecha de la figura y la verdadera distancia entre el
horizonte y el círculo debe ser 16 kilómetros, como exigen las leyes de
Euclides de la geometría plana. Sin embargo, la relatividad general insiste en
que nuestras reglas perfectas no miden esta verdadera distancia.
Tómese
una regla y extiéndase a lo largo de una circunferencia en torno al agujero
justo fuera del horizonte (trazo negro grueso curvado con marcas de regla en la
parte derecha de la figura. Cuando la regla se orienta de este modo a lo largo
de la circunferencia, mide correctamente la distancia verdadera. Córtese la
regla a 37 kilómetros de longitud: ahora abarca el 37 por 100 de la longitud en
torno al agujero. A continuación gírese la regla de modo que quede orientada
radialmente. A medida que la regla gira, la relatividad general requiere que se
contraiga. Cuando apunta en dirección radial, su longitud verdadera debe
haberse contraído hasta 16 kilómetros, de modo que llegará exactamente desde el
horizonte hasta el círculo externo. Sin embargo, la escala que figura en su
superficie contraída debe afirmar que su longitud es aún de 37 kilómetros y,
por lo tanto, que la distancia entre el horizonte y el círculo es de 37
kilómetros.
Las personas
como Einstein que no son conscientes de la naturaleza elástica de la regla, y
por ello confían en su medida imprecisa, concluyen que el espacio está curvado.
Sin embargo, quienes sean conscientes de su elasticidad, saben que la regla se
ha contraído y que el espacio es realmente plano. ¿Qué podría hacer que la
regla se contraiga cuando cambia su orientación? La gravedad, por supuesto. En
el espacio plano de la mitad derecha de la figura existe un campo gravitatorio
que controla los tamaños de las partículas elementales, los núcleos atómicos,
átomos, moléculas, etc., y las obliga a todas a contraerse cuando se extienden
en dirección radial. La magnitud de la contracción es grande cerca de un
agujero negro, y más pequeña lejos de él, debido a que el campo gravitatorio
que controla la contracción está generado por el agujero, y su influencia
disminuye con la distancia.
El
campo gravitatorio que controla la contracción tiene otros efectos. En el
momento en que un fotón o cualquier otra partícula pasa junto al agujero, este
campo lo atrae y desvía su trayectoria. La trayectoria se curva alrededor del
agujero; está curvada, tal como se mide en la auténtica geometría
espacio-temporal plana del agujero. Sin embargo, las personas como Einstein,
que se toman en serio las medidas de sus relojes y de sus reglas elásticas,
consideran que el fotón se mueve a lo largo de una línea recta a través del
espacio-tiempo curvo.
¿Cuál
es la verdad real y auténtica? ¿Es el espacio-tiempo realmente plano, como sugieren
los párrafos anteriores, o está realmente curvado? Esta es una
pregunta sin interés porque no tiene consecuencias físicas. Ambos puntos de
vista, espacio-tiempo curvo y espacio-tiempo plano, dan exactamente las mismas
predicciones para cualquier medida realizada con reglas y relojes perfectos, y
también las mismas predicciones para cualquier medida realizada con cualquier
tipo de aparato físico. Por ejemplo, ambos puntos de vista coinciden en que la
distancia radial entre el horizonte y el círculo en la figura medida por una
regla perfecta, es de 37 kilómetros. Discrepan respecto a si dicha
distancia medida es la distancia «real», pero tal discrepancia es una cuestión
de filosofía, no de física. Puesto que los dos puntos de vista coinciden en los
resultados de todos los experimentos, ambos son físicamente equivalentes. Qué
punto de vista nos dice la «verdad real» es irrelevante para los experimentos;
es una cuestión a debatir por los filósofos, no por los físicos. Además, los
físicos pueden, y así lo hacen, utilizar los dos puntos de vista de
forma intercambiable cuando tratan de deducir las predicciones de la
relatividad general.
Los
procesos mentales con los que trabaja un físico teórico están bellamente
descritos por el concepto de paradigma de Thomas Kuhn. Kuhn, que recibió
su título de doctor en física por Harvard en 1949 y luego se convirtió en un
eminente historiador y filósofo de la ciencia, introdujo el concepto de
paradigma en su libro de 1962 La estructura de las revoluciones científicas,
uno de los libros más inspirados que se han escrito.
Un
paradigma es un conjunto completo de herramientas que utiliza una comunidad de
científicos en su investigación sobre un tema, así como para comunicar los
resultados de su investigación a los demás. El punto de vista del espacio-tiempo
curvo de la relatividad general es un paradigma; el punto de vista del
espacio-tiempo plano es otro. Cada uno de estos paradigmas incluye tres
elementos básicos: un conjunto de leyes de la física formuladas
matemáticamente; un conjunto de imágenes (imágenes mentales, imágenes
verbales, dibujos sobre un papel) que nos dan ideas sobre las leyes y nos
ayudan a comunicarnos con los demás; y un conjunto de ejemplos, esto es,
cálculos anteriores y problemas resueltos, bien en los libros de texto o en los
artículos científicos publicados, que la comunidad de expertos en
relatividad coincide en que están hechos correctamente y son interesantes, y
que utilizamos como patrones para nuestros cálculos futuros.
El paradigma
del espacio-tiempo curvo se basa en tres conjuntos de leyes formuladas
matemáticamente: la ecuación de campo de Einstein, que describe cómo la materia
genera la curvatura del espacio-tiempo; las leyes que nos dicen que las reglas
perfectas y los relojes perfectos miden las longitudes y los tiempos del
espacio-tiempo curvo de Einstein; y las leyes que nos dicen cómo se mueven la
materia y los campos a través del espacio-tiempo curvo, por ejemplo, que los
cuerpos que se mueven libremente viajan en líneas rectas (geodésicas).
El paradigma
del espacio-tiempo plano también se basa en tres conjuntos de leyes: una
ley que describe cómo la materia, en el espacio-tiempo plano, genera el campo
gravitatorio; leyes que describen cómo dicho campo controla la contracción de
reglas perfectas y la dilatación de las marchas de relojes perfectos; y leyes
que describen cómo el campo gravitatorio controla también los movimientos de
partículas y campos a través del espacio-tiempo plano.
Las
imágenes en el paradigma del espacio-tiempo curvo incluyen los diagramas de
inserción y las descripciones verbales de la curvatura del espacio-tiempo
alrededor de los agujeros negros (por ejemplo, el «remolino en forma de tornado
en el espacio que rodea a un agujero negro giratorio»). Las imágenes en el
paradigma del espacio-tiempo plano incluyen la mitad derecha de la figura, con
la regla que se contrae cuando se gira desde una orientación tangente a la
circunferencia hasta una orientación radial, y la descripción verbal de «un
campo gravitatorio que controla la contracción de las reglas».
Los
ejemplos del paradigma del espacio-tiempo curvo incluyen el cálculo, que se
encuentra en la mayoría de los libros de texto de relatividad, mediante el cual
se deriva la solución de Schwarzschild a la ecuación de campo de Einstein, y
los cálculos mediantes los cuales Israel, Carter, Hawking y otros dedujeron que
un agujero negro no tiene «pelo». Los ejemplos del espacio-tiempo plano
incluyen los cálculos de los libros de texto acerca de cómo cambia la masa de un
agujero negro u otro cuerpo cuando captura ondas gravitatorias, y los cálculos
de Clifford Will, Thibault Damour y otros acerca de cómo generan ondas
gravitatorias (ondas de campo productor de contracción) las estrellas de
neutrones que orbitan una en torno a otra.
Cada
elemento de un paradigma —sus leyes, sus imágenes y sus ejemplos— es crucial
para los procesos mentales de los investigadores. Las imágenes (mentales y
verbales tanto como las dibujadas sobre el papel) actúan como una brújula.
Hacen intuir cómo se comporta probablemente el Universo; se las manipula, junto
con garabatos matemáticos, en búsqueda de nuevas intuiciones interesantes. Si
se encuentran, a partir de las imágenes y los garabatos, una idea digna de
seguirse, se trata entonces de verificarla o refutarla mediante cuidadosos
cálculos matemáticos basados en las leyes de la física matemáticamente
formuladas del paradigma. Se estructuran los cálculos detallados de acuerdo con
los ejemplos del paradigma. Ellos dicen qué nivel de precisión de cálculo es
probablemente necesario para tener resultados fiables. (Si la precisión es
demasiado pobre, los resultados pueden ser falsos; si la precisión es demasiado
alta, los cálculos pueden consumir innecesariamente un tiempo valioso.) Los
ejemplos dicen también qué tipo de manipulaciones matemáticas es probable que
lleven al a través del amasijo de símbolos matemáticos. Las imágenes guían
también los cálculos; ayudan a encontrar atajos y evitar los callejones sin
salida. Si los cálculos verifican o al menos hacen plausible la nueva idea,
entonces se comunica a los expertos en relatividad mediante una mezcla de
imágenes y cálculos.
Las
leyes de la física del paradigma del espacio-tiempo plano pueden derivarse,
matemáticamente, a partir de las leyes del paradigma del espacio-tiempo curvo,
y recíprocamente. Esto significa que los dos conjuntos de leyes son diferentes representaciones
matemáticas de los mismos fenómenos físicos, en el mismo sentido, en cierto
modo, en que 0,001 y 1/1.000 son diferentes representaciones matemáticas del
mismo número. Sin embargo, las fórmulas matemáticas para las leyes tienen un
aspecto muy diferente en las dos representaciones, y las imágenes y ejemplos
que acompañan los dos conjunto de leyes tienen un aspecto muy diferente.
A modo
de ejemplo, en el paradigma del espacio-tiempo curvo la imagen verbal de la
ecuación de campo de Einstein es el enunciado de que «la masa genera la
curvatura del espacio-tiempo». Cuando se traduce al lenguaje del paradigma del
espacio-tiempo plano, esta ecuación de campo se describe mediante la imagen
verbal «la masa genera el campo gravitatorio que gobierna la contracción de las
reglas y la dilatación de la marcha de los relojes». Aunque las dos versiones
de la ecuación de campo de Einstein son matemáticamente equivalentes, sus
imágenes verbales difieren profundamente.
En la
investigación en relatividad resulta extraordinariamente útil conocer ambos
paradigmas. Algunos problemas se resuelven más fácil y rápidamente utilizando el
paradigma del espacio-tiempo curvo; otros, utilizando el espacio-tiempo plano. Los problemas
de agujeros negros (por ejemplo, el descubrimiento de que un agujero negro no
tiene "pelo") son más tratables mediante técnicas del espacio-tiempo
curvo; los problemas de ondas gravitatorias (por ejemplo, el cálculo de las
ondas producidas cuando dos estrellas de neutrones orbitan una en torno a la
otra) son más tratables mediante las técnicas del espacio-tiempo plano. A
medida que maduran, los físicos teóricos van ganando poco a poco en intuición
acerca de qué paradigma será mejor para cada situación, y aprenden a conmutar
sus mentes de un paradigma a otro cuando es necesario. Pueden considerar el
espacio-tiempo curvado el domingo, cuando piensan sobre agujeros negros, y
plano el lunes, cuando piensan sobre ondas gravitatorias.
Puesto
que las leyes que subyacen a los dos paradigmas son matemáticamente
equivalentes, podemos estar seguros de que, cuando se analiza la misma
situación física utilizando ambos paradigmas, las predicciones para los
resultados de los experimentos serán idénticamente iguales. Por ello somos
libres para utilizar el paradigma que mejor nos convenga en cada situación
dada.
Esta
libertad implica poder. Por esto es por lo que los físicos no estaban contentos
con el paradigma del espacio-tiempo curvo de Einstein, y han desarrollado el
paradigma del espacio-tiempo plano como un suplemento al mismo. La descripción
de la gravedad de Newton es también otro paradigma. Considera el espacio y el
tiempo como absolutos, y la gravedad como una fuerza que actúa instantáneamente
entre dos cuerpos.
El
paradigma newtoniano de la gravedad no es, por supuesto, equivalente al
paradigma del espacio-tiempo curvo de Einstein; los dos dan predicciones
diferentes para los resultados de experimentos. Thomas Kuhn utiliza la
expresión revolución científica para describir la lucha intelectual
mediante la cual Einstein inventó su paradigma y convenció a sus colegas de que
daba una descripción más aproximadamente correcta de la gravedad que el paradigma
newtoniano. La invención de los físicos del paradigma del espacio-tiempo plano no
fue una revolución científica en este sentido kuhniano, porque el paradigma
del espacio-tiempo plano y el paradigma del espacio-tiempo curvo dan
exactamente las mismas predicciones.
Cuando
la gravedad es débil, las predicciones del paradigma newtoniano y del paradigma
del espacio-tiempo curvo de Einstein son casi idénticas, y en consecuencia los
dos paradigmas son muy aproximadamente equivalentes matemáticamente. Por esto
es por lo que, al estudiar la gravedad en el Sistema Solar, los físicos a
menudo van y vienen con impunidad entre el paradigma newtoniano, el paradigma
del espacio-tiempo curvo, y también el paradigma del espacio-tiempo plano,
utilizando en cualquier instante cualquiera de ellos que venga a su imaginación
o parezca más intuitivo.
A
veces, las personas recién llegadas a un campo de investigación tienen menos
prejuicios que los veteranos. Esto fue lo que sucedió en los años setenta,
cuando nuevas personas tuvieron ideas que llevaron a un nuevo paradigma para
los agujeros negros, el paradigma de la membrana.
En 1971
Richard Hanni, un estudiante de licenciatura en la Universidad de Princeton,
junto con Remo Ruffini, repararon en que el horizonte de un agujero negro puede
comportarse de una forma en cierto modo similar a una esfera eléctricamente
conductora. Para entender este comportamiento peculiar, recordemos que una
pequeña bola de metal cargada positivamente transporta un campo eléctrico que
repele a los protones y atrae a los electrones. El campo eléctrico de la bola
puede describirse mediante líneas de campo, análogas a las de un campo
magnético. Las líneas de campo eléctrico apuntan en la dirección de la fuerza
que ejerce el campo sobre un protón (y en dirección opuesta a la fuerza que
ejerce sobre un electrón), y la densidad de líneas de campo es proporcional a
la intensidad de la fuerza. Si la bola está sola en el espacio-tiempo plano,
sus líneas de campo eléctrico apuntan hacia afuera en dirección radial (véase
la figura de más abajo). Correspondientemente, la fuerza eléctrica sobre un
protón apunta radialmente hacia afuera de la bola y, puesto que la densidad de
líneas de campo decrece de forma inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia a la bola, la fuerza eléctrica sobre un protón también decrece de
forma inversamente proporcional al cuadrado de la distancia.
Acerquemos
ahora la bola a una esfera metálica. La superficie metálica de la esfera está
constituida por electrones que pueden moverse libremente sobre la esfera, y de
iones positivamente cargados que no pueden hacerlo. El campo eléctrico de la
bola atrae a cierto número de electrones de la esfera hacia la vecindad de la
bola, dejando un exceso de iones en cualquier otra región de la esfera; en
otras palabras, polariza la esfera.

En 1971
Hanni y Ruffini, e independientemente Robert Wald de la Universidad de
Princeton y Jeff Cohen del Institute for Advanced Study de Princeton,
calcularon las formas de las líneas de campo eléctrico producidas por una bola
cargada cerca del horizonte de un agujero negro sin rotación. Sus
cálculos, basados en el paradigma estándar del espacio-tiempo curvo, revelaron
que la curvatura del espacio-tiempo distorsiona las líneas de campo del modo
mostrado en la figura siguiente. Hanni y Ruffini, notando la similaridad con
las líneas de campo de la figura anterior, sugirieron que podemos
considerar el horizonte de un agujero negro de la misma forma que consideramos
una esfera metálica; es decir, podemos considerar el horizonte como si fuera
una fina membrana compuesta de partículas cargadas positiva y negativamente,
una membrana similar a la superficie metálica de la esfera. Normalmente hay el
mismo número de partículas positivas y negativas en cualquier parte de la
membrana, es decir, no hay carga neta en ninguna región de la membrana. Sin
embargo, cuando la bola se acerca al horizonte, un exceso de partículas
negativas se mueve hacia la región situada debajo de la bola, dejando un exceso
de partículas positivas en las otras partes de la membrana; de este modo, la
membrana del horizonte queda polarizada; y el conjunto total de líneas de campo
producido por las cargas de la bola y las cargas del horizonte toma la forma
del diagrama.
La
relatividad general insiste en que, si uno cae en un agujero negro, no
encontrará nada en el horizonte excepto curvatura espacio-temporal. Uno no verá
membrana ni partículas cargadas. Por ello, la descripción de Hanni-Ruffini de
por qué las líneas de campo eléctrico de la bola están curvadas no podía tener
ninguna base en la realidad. Era pura ficción. La causa de la curvatura de las
líneas de campo era la curvatura espacio-temporal y nada más: las líneas de
campo se curvan hacia el horizonte en el diagrama solamente debido a que la
gravedad de marea las atrae, y no porque estén siendo atraídas hacia alguna
carga de polarización en el horizonte. El horizonte no puede tener ninguna
carga de polarización semejante... pero esta afirmación era equivocada.
Cinco
años después, Roger Blandford y un estudiante licenciado, Román Znajek, en la
Universidad de Cambridge descubrieron que los campos magnéticos pueden extraer
la energía de rotación de un agujero negro y utilizarla para suministrar
potencia a los chorros (el llamado proceso Blanriford-Znajek). Blandford
y Znajek encontraron también, mediante cálculos en el espacio-tiempo curvo,
que, a medida que se extrae la energía, fluyen corrientes eléctricas hacia el
horizonte cerca de los polos del agujero (en forma de partículas cargadas
positivamente que caen hacia adentro), y salen corrientes del horizonte cerca
del ecuador (en forma de partículas cargadas negativamente que caen hacia
adentro). Era como si el agujero negro formara parte de un circuito eléctrico.
Los
cálculos mostraban, además, que el agujero se comportaba como si hubiera
un generador de voltaje en el circuito. Este generador de voltaje del agujero
negro impulsaba la corriente hacia fuera desde el ecuador del horizonte, luego
ésta subía por las líneas de campo magnético a una gran distancia del agujero,
continuaba a través del plasma (gas eléctricamente conductor caliente)
hasta otras líneas de campo próximas al eje de giro del agujero, y luego
descendía por dichas líneas de campo y entraba en el horizonte. Las líneas de
campo magnético eran los cables de un circuito eléctrico, el plasma era la
carga que extrae energía del circuito, y el agujero giratorio era la fuente de
energía.

Desde
este punto de vista, es la energía transportada por el circuito la que acelera
el plasma para formar chorros. Desde otro punto de vista, son las líneas de
campo magnético en rotación, dando vueltas una y otra vez, las que aceleran el
plasma. Los dos puntos de vista son simplemente formas diferentes de mirar lo
mismo. En ambos casos, la energía procede en última instancia de la rotación
del agujero. El que uno considere que la energía es transportada por el
circuito o que es transportada por las líneas de campo giratorias es una
cuestión de gusto.
La
descripción de circuito eléctrico, aunque se basa en las leyes de la física del
espacio-tiempo curvado estándar, era totalmente inesperada, y el flujo de
corriente a través del agujero negro —hacia adentro cerca de los polos y hacia
afuera cerca del ecuador— parecía muy peculiar. Durante 1977 y 1978, Znajek e,
independientemente, Thibault Daniour (también un estudiante licenciado, aunque
en París y no en Cambridge) se interrogaron sobre esta peculiaridad.
Mientras trataban de entenderla, tradujeron independientemente las ecuaciones
del espacio-tiempo curvo, que describen el agujero giratorio y su plasma y
campo magnético, a una forma poco familiar con una interpretación gráfica
intrigante: cuando llega al horizonte, la corriente no entra en el agujero. En
lugar de ello, se fija al horizonte, donde es conducida por el tipo de cargas
del horizonte imaginadas anteriormente por Hanni y Ruffini. Esta corriente de
horizonte fluye desde el polo al ecuador, desde donde sale hacia las líneas de
campo magnético. Además, Znajek y Damour descubrieron que las leyes que
gobiernan la carga y corriente del horizonte son versiones elegantes de las
leyes de la electricidad y el magnetismo en el espacio-tiempo plano: son la ley
de Gauss, la ley de Ampére, la ley de Ohm y la ley de la conservación de la
carga.
Znajek
y Damour no afirmaban que un ser que cayese en el agujero negro encontraría un
horizonte tipo membrana con cargas y corrientes eléctricas. Lo que afirmaban,
más bien, era que si uno desea imaginar cómo se comportan la electricidad, el
magnetismo y los plasmas fuera de un agujero negro, es útil considerar el
horizonte como una membrana con cargas y corrientes.
Znajek
y Damour, y Hanni y Ruffini antes que ellos, habían descubierto las bases de un
nuevo paradigma para los agujeros negros. El paradigma era fascinante. Las
leyes de la física de los agujeros negros, escritas en este paradigma de la
membrana, son completamente equivalentes a las leyes correspondientes del
paradigma del espacio-tiempo curvo, siempre y cuando uno restrinja su atención
al exterior del agujero. En consecuencia, los dos paradigmas dan exactamente
las mismas predicciones para los resultados de todos los experimentos u
observaciones que cualquiera pudiera hacer fuera de un agujero negro,
incluyendo todas las observaciones astronómicas hechas desde la Tierra.
Cuando
se piensa sobre astronomía y astrofísica, es útil tener a mano ambos
paradigmas, el de la membrana y el del espacio-tiempo curvo, y hacer saltos
mentales tipo Escher entre uno y otro. El paradigma del espacio-tiempo curvo,
con sus horizontes hechos de espacio-tiempo vacío curvo, puede ser útil el
domingo, cuando se piensa en las pulsaciones de los agujeros negros. El
paradigma de la membrana, con horizontes hechos de membranas eléctricamente
cargadas, puede ser útil el lunes, cuando se piensa en la producción de chorros
de un agujero negro. Y puesto que está garantizado que las predicciones de los
dos paradigmas son las mismas, se pueden utilizar según el día aquella que más
convenga a las necesidades.

No
sucede así en el interior de un agujero negro. Cualquier ser que caiga en un
agujero descubrirá que el horizonte no es una membrana dotada de carga,
y que en el interior del agujero el paradigma de la membrana pierde
completamente su poder. Sin embargo, los seres en caída hacia un agujero negro
pagan un precio muy alto por descubrir esto: no pueden publicar su
descubrimiento en las revistas científicas del Universo exterior.
© 1996
Javier de Lucas