UN ACERCAMIENTO A LOS PULSARS

El
cielo nos depara sorpresas continuamente. Esa bóveda majestuosa, que
parece estática por los siglos de los siglos, inmóvil en su
majestad, es todo lo contrario: un devenir continuo de
colosales sucesos. Así, una estrella cuyo brillo ha sido observado
durante mucho tiempo sin apenas variaciones, en unas horas puede llegar a
hacerse de 5000 a 100000 veces más luminosa por procesos de tipo
explosivo en su interior, volviendo a perder esta magnitud en el transcurso de
días, años o decenios, para reanudar su brillo normal: es una
nova. Ya en el siglo XVI fueron observadas.
¿QUE ES UN PULSAR?
La
Tierra, el único planeta del que tenemos absoluta certeza que contiene
vida, y en un grado de vida inteligente suficientemente desarrollado como para
que nos hagamos preguntas sobre nuestro origen y nuestro destino final en el
Universo, no es sino una diminuta nota en la inmensa sinfonía del
Cosmos. Infinidad de objetos pueblan un descomunal vacío, e infinidad de
procesos se verifican en ellos de manera constante. Uno de estos objetos,
quizás el más misterioso, fue detectado en 1967, y se le puso el
nombre de pulsar como contracción de estrella pulsante. Una primera
definición de púlsar sería la de un objeto estelar que emite
señales de radiofrecuencia de manera intermitente, con un período
que oscila entre 0,03 y 4 segundos. Una de las características
más importantes del púlsar es la exactitud de su período,
lo que hace de estos objetos, precisos relojes. Los pulsars son estrellas de
neutrones que rotan rápidamente con un fuerte campo magnético del
orden de 10e12 gauss.
Ya en
1934, Zwicky y Baade hicieron una sugerencia trascendental, pero especulativa:
"las supernovas representan las transiciones de las estrellas normales a
neutrónicas, que en sus etapas finales constan de neutrones unidos
estrechamente en forma de paquete compacto". En 1939, Oppenheimer y
Volkoff demostraron que tal estrella podía existir, con un
diámetro de 20 Km y una densidad de 10e15 veces la del agua. Pero todo
esto eran conjeturas. Además, en las siguientes décadas, los
pulsars no fueron objetivos de los astrónomos.
HISTORIA DE LOS PULSARS
Fue en
la década de los sesenta cuando realmente comienza la historia de estos
extraños pobladores del Cosmos, y, como tantas veces ha sucedido en
descubrimientos científicos, el objetivo del experimento u
observación no fue precisamente el hallazgo de un pulsar. Bell y Hewish,
en la Universidad de Cambridge, trataban de determinar el tamaño de
focos radioemisores. Corría el año 1967, y ya en 1960 Frank
Drake, en Green Bank, habían detectado señales que resultaron ser
debidas a experimentos de radar del mando militar norteamericano. En el verano
de 1967, Jocelyn Bell advirtió algo extraño en los mapas que
semanalmente se obtenían en el telescopio de Cambridge: sobre tales
registros aparecía, alrededor de medianoche, algo que parecía ser
estallidos o impulsos radioemitidos.
El 28
de Noviembre, la señal del foco llegaba muy intensa y los
astrónomos determinaron un impulso extraordinariamente corto, de 0,016
segundos de duración, que se recibía cada 1,33730115 segundos.
Pronto se encontraron tres pulsars más. El 9 de Febrero de 1968 hicieron
públicos los resultados, con lo que se inició la
investigación acerca de los pulsars. En Octubre de 1968, Staelin y
Reifenstein, miembros del NRAO de Green Bank, localizaron un pulsar en medio de
la Nebulosa del Cangrejo, lo que venía a confirmar que el pulsar era el
resto de una supernova. El 15 de Noviembre de 1968, los científicos del
Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, determinaron que el período del
pulsar de Crab Nebula era de 33,09112 milisegundos, y el 16 de Enero de 1969,
en el Observatorio de Steward, en Arizona, se obtuvo una imagen óptica
de este pulsar, el NP 0532, que se enciende y se apaga cada 33 milisegundos.
El
descubrimiento de los pulsars, la captación de su emisión de
radioondas con un período tan increíblemente exacto, llevó
a algunos científicos a plantearse que el origen de estos misteriosos
emisores podría estar relacionado con inteligencias extraterrestres,
teoría que, naturalmente, tuvo un gran eco popular. Sin embargo, y ya de
entrada, había tres consideraciones que desaconsejaban esta
hipótesis:
a) Las
longitudes de onda que emitían los pulsars eran oscurecidas por
emisiones de radiogalaxias, por lo que no es lógico que seres
inteligentes utilizasen esas frecuencias.
b) La
energía para producir los impulsos era de 10.000 millones de veces la
que el hombre es capaz de producir en la Tierra.
c) No
se han encontrado planetas asociados a pulsars (ni a cualquier otro tipo de
estrellas, exceptuando al Sol).
Sin
embargo, la búsqueda de inteligencias extraterrestres es algo innato en
el hombre, que no se resigna a estar solo en esa minúscula isla del
espacio que es la Tierra. El descubrimiento de los pulsars creó grandes
expectativas en este sentido, aunque finalmente el origen inteligente de estos
objetos quedase totalmente descartado. El proyecto Ozma, bajo la
dirección de Frank Drake, fue uno de los pioneros en la búsqueda
de otras civilizaciones desarrolladas en la Galaxia. Para ello se
utilizó el radiotelescopio de 26 metros de Green Bank,
eligiéndose la banda de 21 cm, por ser ésta la del
hidrógeno neutro (el elemento más abundante en el Universo), y
una longitud de onda válida, adoptada mundialmente. El proyecto
Cíclope nació en 1971, con el mismo fin que el Ozma, el cual se
abandonó en 1960 por necesitarse el radiotelescopio para otros fines.
Uno de los puntos fundamentales en la captación de señales es la
frecuencia a utilizar e incluso el tipo de ondas. Teniendo en cuenta que la
forma de comunicación más racional es por medio de las ondas, si
no coincide el tipo de emisión y el de escucha no se
producirá la conexión. Así, la aplicación de
las ondas de Walsh, no sinusoidales, podrían ser de gran utilidad.
El
proyecto SETI, puesto en marcha por la NASA, es mucho más ambicioso. Se
investigan 773 estrellas similares al Sol situadas a menos de 80 años
luz, utilizando analizadores multicanal. Aunque hasta el momento la Ciencia
dice rotundamente no a otras civilizaciones, la búsqueda
continúa. SETI, búsqueda de inteligencias extraterrestres, es un
proyecto muy audaz. A través de los años, los investigadores
profesionales que han peinado el Cosmos para encontrar transmisiones
alienígenas, han sido ridiculizados demasiado a menudo por sus colegas.
El 12 de Octubre de 1992, día en que se conmemora el 500 aniversario del
descubrimiento, los científicos, con base en California y Puerto Rico, pusieron
en marcha los exploradores electrónicos más avanzados, conectados
a un radiotelescopio gigante. Esta acción de la NASA marca el inicio de
un programa de una década de duración y 100 millones de dólares
de presupuesto, llamado MOP, proyecto para la observación de microondas.
Existen
actualmente otros tres programas en el inicio de la nueva era SETI: los de la
Universidad de California, la Sociedad Planetaria y la Universidad de Ohio. La
principal incertidumbre es saber cuántas civilizaciones de nuestra
Galaxia pueden estar transmitiendo alguna forma de radiación detectable.
Uno de los pioneros del SETI fue Paul Horowitz y la Sociedad Planetaria, con el
denominado proyecto Centinela, abarcando 65536 frecuencias muy cercanas entre
sí. Luego ampliaron su campo con el proyecto META, operando con dos
receptores gemelos de 8,4 millones de canales en Massachusetts y Argentina.
Actualmente
se trabaja en un nuevo detector, operativo en 1994, que alcanzar los 160
millones de canales. El equipo de Berkeley ha puesto recientemente en operación
(el 10 de Abril de 1992), un nuevo receptor con 4 millones de canales, llamado
SERENDIP III, conectado a la antena de 305 metros de Arecibo. El equipo de investigación
de la Universidad de Ohio se ha mantenido a la escucha desde 1973. Dentro de un
año, el sistema dispondrá de 10 millones de canales gracias
al nuevo receptor construido por la Universidad de Stanford.
PULSARS DETECTADOS
El
primer pulsar óptico detectado fue el situado en la Nebulosa del
Cangrejo. Esta nebulosa, en la constelación de Cáncer, es el
resto de la supernova del año 1054, observada por astrónomos
chinos, japoneses y coreanos. Esta nube de gas incandescente tiene un
diámetro de 3 parsecs y está repleta de electrones que giran
alrededor de líneas de fuerza magnética a velocidades cercanas a
la luz. En la proximidad del centro está el pulsar, que es un pulsar
joven en el cual se dan glitches, es decir, aceleraciones repentinas (uno tuvo
lugar el 29 de septiembre de 1969). Cuando Staelin y Reifenstein descubrieron, en
el Observatorio de Green Bank este pulsar (NP 0532), el 6 de Noviembre de 1968,
en Arecibo se determinó su período, 33,091112 milisegundos, a 5
minutos de arco del centro de la nebulosa del Cangrejo.
Otros
pulsars detectados en la zona del visible son el de Vela X, el de Large
Magellanic Cloud (Gran Nube de Magallanes), el de Vulpécula y el de Ara.
La edad del PRS 0531 (Cangrejo) es de 900 años, y la del PRS 0833
(Vela), 11000 años, mientras que la de los otros es desconocida. Tanto
el PRS 1937 (Vulpécula), como el GX 339, (Ara), cuyos períodos
son, respectivamente, 0,0016 y 0,0013 segundos, no aparecen en supernova. El
pulsar de la Nebulosa del Cangrejo, aparte de ser detectado en la región
del espectro visible, también lo ha sido en la banda de los rayos X. Parece
ser que este pulsar emite energía en forma de radiación X de
100000 electrón- voltios, rayos gamma de 10 millones de
electrón-voltios y quizás ondas gravitatorias, aunque esto
último es ciertamente especulativo. En la banda de radioondas emite en
las frecuencias de 430 y 196 megaciclos por segundo. En diversos estudios, se
encuentra una tabla que contiene los primeros 89 pulsars descubiertos,
detallando el nombre del pulsar, sus coordenadas astronómicas (declinación
y ascensión recta), sus coordenadas galácticas y su
período.
ESTRELLAS DE NEUTRONES
Las
principales teorías sobre la naturaleza de los pulsars son:
a)
Hewish: pulsación radial de una estrella de neutrones o de una enana
blanca por la excitación producida
b)
Ostriker: mancha activa en una enana blanca en rotación.
c)
Hoyle y Narlikar: colapso reversible de una supernova.
d)
Black: pulsación atmosférica de una enana blanca.
d) Gunn
y Ostriker: radiación, por efecto de un dipolo magnético, de una
estrella de neutrones.
e)
Stothers: pulsación radial de una estrella de neutrones que está
perdiendo parte de su masa.
Pero,
¿qué es una estrella de neutrones? La vida de una estrella
depende de su masa, o mejor dicho, la fase final de su existencia. Una estrella
como el Sol, una estrella de tipo medio, tiene un final relativamente
tranquilo: cuando su combustible nuclear escasea, cuando el hidrógeno de
su núcleo va desapareciendo en su proceso de fusión para
convertirse en helio, su tamaño aumenta de forma espectacular hasta
convertirse en gigante roja. El Sol, en este proceso, adquirirá un
diámetro tal que engullirá a los planetas interiores.
Después, irá languideciendo, disminuyendo su volumen hasta
convertirse en enana blanca, y posteriormente, perderá su brillo y
será una enana negra, una estrella muerta que se
sumará a la materia oscura del Universo. Sin embargo, una estrella
cuya masa sea igual o superior a 1,4 veces la masa del Sol, acaba su existencia
de forma menos pacífica. A la fase de gigante roja le sigue una gigantesca
explosión que origina un brillo de miles de estrellas. En el centro de
la supernova, cuyos escombros formarán más adelante nuevas
estrellas, aparece la estrella de neutrones.
Subrahmanyan
Chandrasekhar, estudiante indio, viajó a Inglaterra para trabajar con el
insigne astrónomo Arthur Eddington, y allá por el año
1930 presentó¢ sus cálculos en los cuales afirmaba que una
estrella con masa superior a 1,4 veces la masa del Sol, no soportaría su
propia gravedad. A esta masa se le denomina hoy Límite Chandrasekhar.
Una enana blanca es una estrella con una masa inferior al Límite
Chandrasekhar que finalmente deja de contraerse y se estabiliza en un estadio
final con un radio de pocos miles de kilómetros y una densidad de
decenas de toneladas por centímetro cúbico. Un año después
de que Chandrasekhar presentara sus cálculos, el físico
soviético Lev Landau mantenía que las estrellas con una masa 1,4
veces la del Sol, tendrían que colapsar más allá de
la fase de enana blanca, llegando a comprimirse los protones y los electrones en
neutrones para formar una estrella de neutrones. Estas estrellas se
mantendrían gracias a la repulsión debida al principio de
exclusión entre neutrones.
Las características
fundamentales de una estrella de neutrones son:
El
Campo magnético creado es del orden de 10e12 gauss (el de la Tierra es 1
gauss). La densidad puede llegar a los 50 billones de gramos por
centímetro cúbico (fluido de neutrones incompresible, quinto
estado de la materia).
Alta
conductividad calorífica, temperatura uniforme a partir de pocos metros
de profundidad (10e8 K).
Atmósfera
de la estrella con espesor de pocos centímetros y gravedad 10e8 veces la
del Sol.
Teniendo
en cuenta que cada supernova suele aparecer cada 100 años, y que se han
identificado hasta ahora m s de 20 restos de supernovas en nuestra Galaxia
(y muchas otras en distintas galaxias), no resulta excesivamente comprometido
augurar que próximamente se descubrirán nuevos pulsars asociados
a restos de supernovas.
AGUJEROS NEGROS

En el
año 1939, Robert Oppenheimer, físico norteamericano, consideró
que un cuerpo en proceso de colapsamiento, cuya masa fuera igual o superior a
3,2 veces la masa del Sol, no solo comprimiría a los electrones, sino
también a los mismos neutrones. Tras el aplastamiento de los neutrones,
no habría nada capaz de evitar el colapso total. La velocidad de escape
se define como la velocidad que debe llevar un objeto para escapar de un Campo
gravitatorio. Se deduce que esta velocidad es igual a la raíz cuadrada
de 2gR, siendo g la intensidad del Campo y R el radio de la masa creadora de
Campo. Una estrella de neutrones en fase de colapso, superada ya la fase
estable, llega a un momento en el cual la velocidad de escape es igual a la
velocidad de la luz. Esto significa que ni la luz ni cualquier otra
radiación electromagnética, ni, por supuesto, cualquier partícula,
puede abandonar el Campo de la estrella: el cuerpo se convierte en un agujero
negro. La distancia de la superficie al centro, cuando un cuerpo colapsa, en el
punto en que la luz no puede escapar, recibe el nombre de radio de
Schwarzschild. Para un objeto que poseyera la masa del Sol, el radio
valdría 2,9 km. El término agujero negro lo acuñó
el científico norteamericano John Wheeler en 1969. El llamado horizonte
de sucesos es una frontera del agujero negro que coincide con la zona donde los
rayos de luz están a punto de escapar, pero no pueden, actuando de forma
unidireccional. Dentro del horizonte, el espacio-tiempo, que se ha ido
deformando en el colapso, se cierra completamente, aislándose del resto
del Universo. Se ha producido una singularidad: dentro de un agujero negro no
se cumplen las leyes físicas que rigen nuestro Universo.
Schwarzschild
resolvió las ecuaciones de Einstein calculando la geometría del
espacio-tiempo curvo fuera del Sol: las órbitas de los planetas
calculadas por la física clásica de Newton difieren de las
calculadas según la física relativista de Einstein. La
observación práctica de la ¢órbita de Mercurio
calculada por Schwarzschild estableció la credibilidad para la
relatividad general. Podemos pensar que existen dos tipos de agujeros negros:
los que no giran, o agujeros de Werner Israel, y los que giran, o agujeros de
Roy Kerr. En 1967, Israel demostró¢, de acuerdo con la relatividad
general, que un agujero negro sin rotación sería muy simple,
perfectamente esférico y dependiendo su tamaño solamente de su
masa. En 1963, el científico neozelandés Roy P. Kerr
encontró una solución a la relatividad general que describía
los agujeros negros en rotación. Un agujero negro, después del
colapso gravitatorio, llega a un estado estacionario en el cual puede rotar, y
cuanto más rápido rote más se deformar hacia fuera
en torno a su ecuador. En el caso de los agujeros de Kerr, al contrario de los
de Schwarzschild o Israel, el momento cinético es determinante, y existe
otra superficie física que rodea al horizonte de sucesos, llamada
límite estático, que sí deja escapar los rayos de luz. El
espacio comprendido entre el horizonte de sucesos y el límite
estático se le denomina ergoesfera.
Basándose
en consideraciones cuánticas, el físico inglés Stephen
Hawking desarrolló, en 1974, un modelo sobre los agujeros negros en el
cual, si no son muy masivos, son capaces de emitir radiación, y por lo
tanto, de reducir su masa, o dicho de otra forma, de evaporarse. La forma
más probable de la desaparición del agujero sería,
según Hawking, una gran explosión equivalente a millones de
bombas de hidrógeno. Pero, ¿cómo detectar un agujero negro,
si no pueden ser observados? Evidentemente, observando el entorno que los
rodea. El agujero negro no emite radiación, su temperatura es de 0º
absolutos y su diámetro de unos 15 km. Si el agujero forma parte de un
sistema binario, el estudio de su compañera, sometida al fortísimo
tirón gravitatorio del agujero, podría detectar su presencia.
Zeldovich, del Instituto Lebedev de Moscú, cree que si se inyecta gas a
un agujero negro, la temperatura del gas aumentar de tal manera que emite
rayos X. El principal candidato a agujero negro es el conocido como Cygnus X-1,
una potente fuente de rayos X situada en la constelación del Cisne. Otro
es el situado en el centro de la galaxia activa NGC 5548, situada a 200
millones de años-luz, así como el objeto SS433, también un
potente emisor de rayos X, que es una estrella binaria. La estrella principal
de este par pertenece a la clase espectral BO, y pierde masa a una velocidad de
10e-3 masas solares por año.
En la
actualidad se cree que existen agujeros negros en los núcleos de las
galaxias activas, e incluso se aventura la posibilidad de que éstos se
sitúen en el centro de la Vía Láctea. Así, el
telescopio francés Sigma, de rayos X, situado
en el satélite ruso Granat, ha descubierto el origen de la emisión
en 511 KeV en el centro de nuestra Galaxia, que podría consistir en un
sistema binario con un agujero negro entre sus componentes. También se
cree que en las Nubes de Magallanes pueda existir un agujero negro.
SINTESIS
El
pulsar es un objeto estelar que emite señales de radiofrecuencia de
manera intermitente, con un período que oscila entre centésimas
de segundo y varios segundos. La exactitud del período del pulsar le
convierte en un reloj de extraordinaria precisión. El pulsar
también emite en longitudes distintas a las ondas de radio. Así,
se han detectado varios pulsars ópticos. Los pulsars son estrellas de
neutrones. La idea de las estrellas de neutrones como etapa final de la vida de
una estrella, data de 1934, con las sugerencias de Zwicky y Baade. De todos los
pulsars descubiertos hasta la fecha, el más "célebre" es
el situado en la Nebulosa del Cangrejo.
En el
año 1967, Jocelyn Bell, en la Universidad de Cambridge, de forma
accidental, lo detectó, y su existencia de confirmó poco
más tarde desde otros observatorios, como Arecibo o Green Bank. La
historia inicial de los pulsars va ligada a la creencia, por algunos miembros
de la comunidad científica, de la existencia de seres inteligentes
capaces de producir sus emisiones. Este posible origen fue desechado
rápidamente. Sin embargo, la búsqueda de inteligencias extraterrestres
es un viejo anhelo de la Humanidad. Últimamente, el proyecto SETI parece
haber cobrado un nuevo impulso, aunque los recortes presupuestarios de los
gobiernos pueden afectar negativamente los programas. (Este y muchos otros
relacionados con el espacio y la investigación en general). En el
espectro visible, los pulsars detectados hasta la fecha son el de la Nebulosa
del Cangrejo, el de Vela X, el de la Gran Nube de Magallanes, el de
Vulpécula y el de Ara. Una estrella cuya masa sea inferior a 1,4 veces
la masa del Sol, tendrá una muerte apacible, convirtiéndose en
enana blanca y posteriormente, en enana negra, desapareciendo a los registros
telescópicos y engrosando la materia oscura. Si la masa es superior a
ese límite, (Límite de Chandrasekhar), puede originarse una
estrella de neutrones. Una estrella de neutrones es un objeto capaz de crear un
enorme campo magnético, de densidad inimaginable, alta temperatura y
conductividad calorífica, atmósfera insignificante y gravedad millones
de veces superior a la gravedad del Sol. La idea de un agujero negro se debe a
Oppenheimer, que, en 1939, consideró que una estrella muy masiva en fase
de colapso, podría llegar a comprimirse tanto que aplastase a los
propios neutrones. La velocidad de escape llegaría a ser igual a la
velocidad de la luz y, a partir de ahí, ninguna partícula ni
ningún tipo de radiación podría salir del objeto. En ese
momento, el radio de la estrella es el llamado Radio de Schwarzschild.
El
término agujero negro se debe a Wheeler, que lo acuñó en
1969. Aparte del agujero negro solitario y esférico, Kerr introdujo el
concepto de agujero negro en rotación, en el cual el momento
cinético es determinante. Hawking, el físico inglés que
desde la década de los setenta estudia los agujeros negros, (y que se ha
hecho famoso para el gran público por su libro "Historia del
tiempo"), desarrolla sus teorías sobre los microagujeros, restos
del Big Bang, y la evaporación de éstos, es decir, su
pérdida de masa y posterior explosión. ¿Cómo
detectar un agujero negro si no emite ningún tipo de radiación?. Debido a su enorme campo gravitatorio, la capacidad de
atracción que posee puede delatar su presencia. El gas que lo rodea se
puede convertir en una fuente de rayos X detectable con telescopios en esta
banda situados fuera de la atmósfera terrestre. El más firme
candidato a agujero negro es el llamado Cygnus X-1, potente emisor de rayos X
situado en la constelación del Cisne.
© 2000 JAVIER DE LUCAS