TELESCOPIOS

1.- ANALISIS
La
Astronomía, aunque tenga muchas conexiones con la Física, no es
una ciencia experimental. Por el contrario, se puede afirmar que la
Astronomía se basa fundamentalmente en la observación, y es por
ello la importancia que, en el desarrollo de esta ciencia, han tenido y tienen
los instrumentos capaces de escudriñar el cielo.
La
Astronomía es una ciencia antigua, puede decirse que casi tan antigua
como el hombre. Nació el día que el hombre miró hacia el
cielo y comenzó a hacerse preguntas sobre aquellas luces parpadeantes
colgadas de la bóveda celeste.
Sin
embargo, hasta que en el año 1609 Galileo dirigió su anteojo de
30 aumentos hacia las estrellas, todas las observaciones realizadas lo fueron
sin la inestimable ayuda de los instrumentos de observación. Por ello,
puede afirmarse que la Astronomía moderna nació el día en
que Galileo decidió apuntar su refractor hacia la inmensidad del
firmamento.
Los
cuerpos celestes emiten radiaciones en una amplia gama de frecuencias. Sin
embargo, la existencia de la atmósfera impide que la mayoría de
las radiaciones cósmicas lleguen a la superficie del planeta.
Fundamentalmente, la atmósfera deja pasar las ondas cuyas longitudes se
encuentran dentro del espectro visible, y las de gran longitud, o radioondas.
Es por ello que los instrumentos de observación situados sobre la
superficie terrestre son los telescopios, refractores y reflectores, y los
radiotelescopios.
El
fenómeno de la aberración cromática aparece en los
telescopios refractores, o anteojos astronómicos, debido a la
imperfección de la lente. Para remediar este inconveniente, que impide
una correcta observación, Newton construyó, en 1.671, el primer
telescopio reflector, sustituyendo la lente por un espejo cóncavo de 2,5
cm de diámetro.
El
sistema óptico que constituye el telescopio, consta de dos partes: el
objetivo y el ocular. El objetivo recoge la luz procedente del cuerpo a
observar y la concentra en torno al foco, donde se sitúa el ocular. La
misión de éste es formar una imagen aumentada y observable
directamente por el ojo del observador. Las características del objetivo
son la potencia y el poder de resolución. La potencia es la capacidad de
observar objetos muy poco brillantes, mientras que el poder de resolución
es la capacidad de presentar imágenes separadas de objetos que se
encuentran muy próximos. La característica del objetivo que
determina tanto la potencia como el poder separador es su diámetro: la
potencia aumenta con la superficie del objetivo, siendo proporcional al cuadrado
del diámetro.
El
poder separador también depende del diámetro del objetivo.
Así, la distancia angular mínima entre objetos que pueden ser
separados con el telescopio, expresada en segundos de arco, es igual a
141/diámetro del objetivo. Otra característica importante del
objetivo es la distancia focal, o distancia entre foco y objetivo. El ocular
también se caracteriza por su distancia focal, que determina el aumento con
que trabaja el telescopio. El aumento es la relación entre las
distancias focales del objetivo y del ocular. Sin embargo, para evaluar las
posibilidades de un telescopio, lo fundamental es el diámetro del
objetivo o abertura del telescopio, que determina su potencia y
resolución.
Dentro
de los telescopios reflectores, el tipo Newton coloca un espejo plano en el
camino de los rayos desde el objetivo hasta el foco, con una inclinación
de 45º. El tipo Cassegrain coloca otro espejo curvo perpendicular a los
rayos, de forma que éstos vuelven hacia el objetivo, al cual se le ha
practicado un agujero en el centro. En la cámara Schmidt, el foco es
interior al telescopio, por lo que no sirve para observación directa,
sino para fotografía.
Los
tipos de oculares más conocidos, según la disposición
interna de las lentes, son: simple, Ramsden, Huygens, Kellner,
ortoscópicos y Plossi, siendo los mejores para la observación
astronómica los últimos. La montura, o parte mecánica del
telescopio, puede ser azimutal o ecuatorial. La primera dispone de dos ejes,
uno horizontal y otro vertical. El primero permite que el telescopio se mueva
en altura, siguiendo los círculos verticales de las coordenadas
horizontales, y el segundo permite mover el telescopio en azimut, siguiendo los
almuncatarates. Por lo tanto, para seguir el movimiento de un astro mediante un
telescopio con montura azimutal, debemos mover éste
simultáneamente en torno a sus dos ejes.
En la
montura ecuatorial, uno de los ejes está inclinado respecto del otro,
formando un ángulo igual a la latitud del lugar de observación.
Aquí, a los ejes se les llama polar y declinación. Con un solo
movimiento, el del eje polar, se puede seguir el movimiento de un astro. La
observación fotográfica se ha hecho indispensable en
Astronomía, desde la placa fotográfica a la cámara de
televisión, pasando por la célula fotoeléctrica, el tubo
fotomultiplicador, el conversor y el CCD.
Otra
herramienta indispensable en el estudio del Cosmos es la espectroscopia, rama
de la ciencia que trata de la teoría y de la interpretación del
espectro de la luz o de cualquier otra radiación. Un espectroscopio al
que se le adapta una cámara fotográfica es un
espectrógrafo. Mientras con el espectro de emisión de
líneas brillantes se identifican las sustancias químicas de las
estrellas, con el de rayas de absorción se determina la composición
del gas interpuesto entre la fuente luminosa y el espectrógrafo.
RADIOONDAS Y RADIOTELESCOPIOS

Por la
segunda ventana de la atmósfera permeable a las ondas
electromagnéticas que llegan del espacio, arriban hasta nosotros las
radioondas, es decir, las ondas de gran longitud. Puede decirse que fue Jansky,
en 1932, el primero que detectó estas ondas procedentes del espacio, con
una antena de 18 metros.
Mientras
que los telescopios recogen las ondas de longitudes comprendidas entre 4.000 y
8.000 A, los radiotelescopios lo hacen con ondas de 1mm a 30m de longitud. Gran
parte de los focos de radioondas emiten en la longitud de 21cm. Para detectar
radiaciones cortas, ultravioleta, rayos X y rayos gamma, así como en el
infrarrojo, es necesario salir de la atmósfera. Así, los
instrumentos astronómicos de los satélites y sondas son capaces
de recoger estas ondas, abriendo nuevos y fantásticos caminos en la
tarea de desentrañar los misterios del Universo.
La
radioastronomía ha revolucionado la cosmología: el descubrimiento
de los quasars en 1963 y de la radiación cósmica a 3 Kelvin
abrieron las puertas a nuevas interpretaciones sobre el Universo y sus
orígenes. El tipo predominante de radiotelescopio es el reflector
paraboloidal. La antena recoge las señales de radio, éstas se
concentran en el foco pasando a un receptor para ser amplificadas. Finalmente
pasan a un registrador, después de que se hayan eliminado perturbaciones
o ruidos.
Dentro
de los radiotelescopios con montaje ecuatorial se encuentra el Observatorio de
Green Bank, en Virginia Occidental (Estados Unidos), con una antena de 42 m y
que opera con frecuencias de hasta 8.000 MHz/s. Con montaje altacimutal destaca
el de Jodrell Bank, en Manchester, con una antena de 76 metros. Para abordar
este proyecto, debían resolverse grandes problemas de ingeniería:
su construcción comenzó en el otoño de 1.952 y duró
cinco años, hasta que el Mark 1 estuvo listo para funcionar. En 1965 se
conectó el Mark 1 con un telescopio orientable de 25 metros situado a
127 Km. de distancia, con lo que se consiguió un poder de
resolución de 0,025 segundos de arco. En 1964 se terminó la
construcción del Mark 2, el primer gran instrumento controlado por
ordenador, y se ha utilizado también acoplado al Mark 1 como
interferómetro. En 1966 se terminó el Mark 3, que se
construyó inicialmente como elemento móvil para un
interferómetro, pero su colocación inicial en un punto a 24 Km.
al suroeste de Jodrell Bank resultó tan acertada, que desde entonces no
se le ha desplazado.
En
Effelsberg, a 30 Km. al suroeste de Bonn, se encuentra el mayor radiotelescopio
orientable, administrado por el Instituto Max Plank para la
radioastronomía, de 100 metros de diámetro, que se comenzó
a construir en 1968 y se terminó cuatro años después. Su
coste ascendió a 27 millones de marcos (del 72), y se pueden hacer
observaciones desde 92 cm a 4 mm. Se utiliza para observar radiación
continua sobre banda ancha (núcleos de galaxias, quasars, nebulosas de
emisión, restos de supernovas), radiación polarizada (núcleos
activos de galaxias, pulsars), moléculas, hidrógeno interestelar.
En colaboración con los astrónomos franceses, el Max Plank ha
instalado en el Pico Veleta un radiotelescopio de 30 metros para ondas
milimétricas.
También
existe en España otro radiotelescopio altacimutal de 13,7 metros,
instalado en Yebes (Guadalajara). Otros radiotelescopios de este tipo son los
Uzbekistán, de 70 metros, el de Nobeyama (Japón), de 45 metros y
el de 67 metros de Parkes (Australia), en el hemisferio Sur.
Con
montaje en una dirección destacan el de la Universidad de Ohio, con
antena plana de 50x6,5 metros, el de Nanlay, en Meudon, Francia, y el de
Pulkovo en Leningrado. La Estación radioastronómica de Nanlay
funciona desde 1953 para el estudio de las radioondas de longitudes
comprendidas entre 1 cm y 10 m. Entre los numerosos instrumentos allí
instalados, destacan el gran radiotelescopio y el interferómetro. El
primero está dotado de una enorme superficie receptora de 8.000 metros
cuadrados, y puede seguir durante una hora a la fuente emisora pasando el
meridiano. Localiza, además de las ondas de 21 cm, las nubes de
hidrógeno neutro de la Galaxia, y puede medir los desplazamientos
radiales, permitiendo el estudio de las relaciones entre estos elementos y la abundancia
de estrellas en las galaxias lejanas.
El
observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, tiene, como instrumento principal, un
radiotelescopio de más de 300 metros de diámetro máximo, y
radio de curvatura 265 metros. Está situado en un pequeño
cráter, y alrededor del casquete se construyó un muro de cemento
armado que sirve de anclaje a los cables que lo sustentan. En 1974 se
reconstruyó toda la superficie esférica con 38.778 paneles de
aluminio de un espesor de 1 mm y 12 metros de superficie, pudiéndose
regular individualmente cada uno de ellos. Sobre cada panel hay una diana de
color blanco; un potente láser situado en la plataforma colgante puede
mandar un rayo luminoso sobre una cierta diana a través de un ordenador,
mediante un sistema de espejos móviles. Utilizado como radar, cuando
funciona el transmisor más potente, a una longitud de onda de 13 cm, el
haz de radiación que resulta podría ser recibido por otro
radiotelescopio igual, que estuviera situado en un punto cualquiera de la
Galaxia. Los principales descubrimientos realizados por este impresionante
radiotelescopio son:
la
rotación de Mercurio. Utilizado como radar, demostró que este
planeta tiene un período de rotación de 58,6 días. Los
anillos de Saturno: están formados por bloques de hielo en varios estratos
(confirmado por las fotografías que envió el Voyager). La
superficie de los satélites mayores de Júpiter, Calixto,
Ganimedes y Europa, está cubierta de hielo. La rotación de
Venus, igual a 243,09 días, así como los volcanes, mesetas,
cadenas montañosas y cráteres de este planeta. Usado como
receptor radioastronómico, recoge datos sobre el pulsar de la Crab
Nebula, mostrando que el ritmo de sus impulsos se acelera a 36.000
millonésimas de segundo al día.
Las
observaciones realizadas en Arecibo sobre tres quasars particulares, confirma
la teoría según la cual estos objetos potentísimos se
encuentran en los límites del Universo observable, a unos 15.000
millones de años luz, y se alejan a una velocidad próxima a la de
la luz.
Conectando
radiotelescopios entre sí, a grandes distancias, se obtienen poderes de
resolución muy superiores: es la técnica de los
interferómetros, basados, de alguna manera, en el interferómetro
de Young. La tecnología más reciente permite aumentar el poder de
resolución y evitar la necesidad de cualquier conexión,
utilizando relojes atómicos capaces de marcar el tiempo sin errar
más de una parte sobre 100.000. Es posible tomar dos relojes
atómicos, sincronizarlos entre sí y transportarlos cada uno a una
antena diferente. La señal eléctrica de la antena se registra
mediante cinta magnética usando el reloj atómico como referencia
de tiempo. Después se llevan las dos cintas a una calculadora que
facilita, con un desarrollo matemático, similar el interferómetro.
Una de
las antenas puede situarse en un satélite en órbita, o incluso,
en el suelo lunar. Como el poder de resolución del interferómetro
depende de la distancia entre las antenas, las posibilidades de estos
instrumentos astronómicos son, casi, ilimitadas.
2.- SINTESIS
A) TELESCOPIOS
Existen
dos ventanas en la atmósfera permeables a las ondas
electromagnéticas que llegan del espacio. Una de ellas permite la
entrada de las ondas del espectro visible, desde el violeta hasta el rojo: los
telescopios son capaces de observar estas radiaciones. El primer telescopio, de
tipo reflector, lo utilizó Galileo en 1609, descubriendo, entre otras
cosas, las lunas de Júpiter. El primer telescopio, de tipo reflector, lo
utilizó Newton en 1671. Sustituyó la lente, origen de la
aberración cromática, por un espejo cóncavo de 2,5 m de
di metro.
Las
partes fundamentales del telescopio son el objetivo y el ocular. Las
características del objetivo son la potencia y el poder de
resolución: ambos vienen determinados por el diámetro o abertura.
El ocular se caracteriza por la distancia focal, que determina el aumento con
que trabaja el telescopio.
Los
tipos principales de reflectores son el Newton, el Cassegrain y el Schmidt.
Existen
dos tipos de monturas: azimutal y ecuatorial. Con la primera, hay que realizar
dos movimientos para seguir el movimiento de un astro. Con la segunda,
solamente uno. La observación fotográfica y la espectroscopia son
ramas indispensables en el estudio del Universo.
Dentro
de la observación fotográfica destaca la placa
fotográfica, la célula fotoeléctrica, el tubo
fotomultiplicador, el conversor, el CCD y la cámara de
televisión. La espectroscopia nos muestra la composición de las
fuentes electromagnéticas que llegan hasta nosotros procedentes del espacio.
Los tipos de espectros son los de emisión continuos, de rayas
brillantes, de absorción continuos y de rayas de absorción.
B) RADIOTELESCOPIOS
Las
radiaciones de onda larga, entre 1 mm y 30 m, son recogidas por los
radiotelescopios, siendo el tipo predominante el reflector paraboidal. Constan,
fundamentalmente, de una gigantesca antena que recoge las débiles
señales de radio, las concentra en el foco, las amplifica, elimina los
ruidos y las registra.
Atendiendo
al montaje, los radiotelescopios pueden ser ecuatoriales, azimutales, en una
dirección o estáticos. Algunos de los principales
radiotelescopios, tratados en el Análisis, son: Green Bank, en Virginia
Occidental, Estados Unidos, con antena de 42 m y operando con frecuencias de
hasta 8.000 MHz. Jodrell Bank, en Manchester, Inglaterra, con antena de 76 m.
Effelsberg, en Bonn, Alemania, que realiza observaciones desde 92 cm a 4 mm.
Uzbekistán, en la ex-Unión Soviética, con antena de 70 m
Nobeyama, en Japón, con antena de 45 m. Universidad de Ohio, en Estados
Unidos, con antena plana de 50 por 6,5 m. Nanlay, en Meudon, Francia, que
realiza observaciones de radioondas de longitud comprendida entre 1 cm y 10 m.
Arecibo, en Puerto Rico, con antena de 300 m. Los interferómetros,
instrumentos con enormes poderes de resolución, se obtienen conectando
radiotelescopios entre sí. El poder de resolución de un
interferómetro depende, fundamentalmente, de la distancia entre las
antenas conectadas.
3.- CRITICA
He
aquí unos cuantos libros básicos para iniciarse en el mundo de la
Obsevación astronómica.
ASTRONOMIA PARA TODOS
PROGRAMA
DE ENSEÑANZA ABIERTA A DISTANCIA
UNIVERSIDAD
NACIONAL DE EDUCACION A DISTANCIA
Prof.Dr.
Luis Rosado
Texto
Básico. 2ª edición. Madrid 1999.
El
primer capítulo de este libro aborda el tema de la luz y los
telescopios, las radioondas y los radiotelescopios. El estilo es ameno,
didáctico, fácil de asimilar: se lee con verdadero deleite.
Introduce al lector en los conocimientos básicos de los telescopios, con
breves reseñas históricas, que siempre se agradecen. La imagen de
las "ventanas" permeables a la radiación es muy intuitiva, con
una exposición del espectro electromagnético introductoria. Se
describe someramente el funcionamiento de los distintos tipos de telescopios,
así como las monturas, y se pone de manifiesto la importancia de la
observación fotográfica, desde la placa fotográfica al
CCD.
La
parte correspondiente a telescopios ópticos se cierra con una lista de
los telescopios más grandes del mundo, en orden decreciente de
diámetro de su objetivo. (A propósito del número 1 de la
lista, el de Cerro Paranal en Chile, este observatorio es el mismo que el
denominado "Las campanas", que aparece en el vídeo "En directo
desde el Universo", de la colección Astronomía vídeo,
de Orbis-Fabbri.
El
estudio de los radiotelescopios se inicia con una breve, pero ilustrativa,
descripción del funcionamiento de un radiotelescopio, siguiendo con un
escueto desarrollo histórico de la aparición de estos
instrumentos. Se pasa después a describir una serie de radiotelescopios
clasificados por sus monturas, para, finalmente, entrar en el campo de los
interferómetros, resaltando su importancia en la reciente
radioastronomía, y destacando sus enormes posibilidades en el estudio de
radiofuentes lejanas, como los quasars y las radiogalaxias de los confines del
Universo.
EL UNIVERSO
ENCICLOPEDIA
SARPE DE LA ASTRONOMIA
DIRECCION
DE LA OBRA: PIERO TEMPESTI
VOLUMEN
4. ROMA 1.992
La
Enciclopedia SARPE de la Astronomía es una vasta obra compuesta por 7
tomos, que abarca todas las ramas de esta Ciencia, profundizando en casi todos
los temas que trata. Es una buena obra de consulta para iniciados, pues en ella
se puede ampliar cualquier conocimiento adquirido en libros más asequibles,
que requiera una profundización.
El
Volumen 4 de la colección está dedicado casi totalmente a los
telescopios y a los radiotelescopios. Comienza con una descripción
detallada de los telescopios ópticos, con las características de
los reflectores y los refractores, terminando este apartado con una interesante
reflexión sobre las ventajas e inconvenientes de usar lentes o espejos.
Continúa con otros tipos de telescopios, y dedica un breve (para la
magnitud de la obra) apartado al uso de los telescopios.
Entra
después en los oculares y los aumentos, incidiendo en el poder de
separación de los telescopios y el centrado de las partes ópticas
de un telescopio, así como los montajes mecánicos, dando unos
consejos útiles sobre los aumentos para la observación. A continuación
dedica un amplio espacio a la fotografía de estrellas, describiendo
detalladamente los telescopios Schmidt. Luego incursiona en el terreno de los
aficionados a la Astronomía, en donde incluye una biblioteca del astrófilo,
muy interesante, y una larga exposición sobre planetarios, desde su
finalidad a la descripción minuciosa de algunos, como los planetarios
alemanes.
Antes
de pormenorizar sobre los grandes telescopios modernos, hace una
incursión sobre la luz, con una amplia exposición de las teorías
sobre su naturaleza. Pasa a continuación a la radioastronomía,
iniciando el tema con las investigaciones de Reber. Después de repasar
los sorprendentes descubrimientos que sobre esta rama se consiguieron en los
años sesenta, termina con un estudio de los interferómetros, y
una incursión en la astronomía infrarroja, el proyecto IRAS y la
astronomía espacial (aquí, debido a que el libro es del
año 92, se nota la falta de actualidad). Sin embargo, describe los satélites
para el ultravioleta y el Space Telescope.
La
parte final del libro la dedica a los grandes observatorios. Por aquí
desfilan, en una larguísima y pormenorizada exposición, donde no
falta la historia de cada uno de ellos desde su construcción hasta
principios de los ochenta, los más importantes observatorios del mundo,
como Mount Stromlo, Siding Spring, David Dunlap, Cerro Tololo,
París-Meudor, Meudon, Effelsberg, Tantenburg, Tokio, Edimburgo,
Greenwich, Jodrell Bank, Arcetri, Leyde, Arecibo, Harvard, Kit Peak, Mauna Kea,
McDonald, Mount Wilson, Mount Palomar, Sproul, etc.
VENTANAS
AL UNIVERSO. MANUAL DE USO DEL TELESCOPIO
ARTHUR
P. SMITH
BIBLIOTECA
DE DIVULGACION CIENTIFICA
EQUIPO
SIRIUS. MADRID 1999
Este
pequeño libro de iniciación, contiene, en sus 81 páginas,
respuestas a preguntas como: ¿qué ocular hay que usar?,
¿cómo se debe enfocar a las estrellas?, ¿cuál es el
funcionamiento de la montura? ¿dónde se debe buscar la nebulosa
de Orión o la galaxia de Andrómeda?. El texto está escrito
como una primera ayuda para la resolución de estas dudas. En sus
páginas se encuentran las respuestas a esas cuestiones que primero se
plantea el aficionado cuando por primera vez se dispone a realizar una
observación, explicadas en un lenguaje claro y asequible.
Desde
la manera de orientar el telescopio hasta una somera descripción de los
cielos para realizar observaciones sencillas, pasando por los tipos más
comunes de instrumentos de observación.
DICCIONARIO
ILUSTRADO DE ASTRONOMIA Y ASTRONAUTICA
TRADUCCION
DE J. HERRERO DEL LOMGMAN DICTIONARY
EDITORIAL
EVEREST, LEON 1997
Diccionario
muy útil para los principiantes. En la parte "Instrumentos
astronómicos", define, de manera clara y concisa, una serie de
conceptos básicos, como lentes, espejos, objetivos, aberturas, imagen,
foco, distancia focal, aumento, resolución, límite de Dawes,
aberración cromática, apocromática, reflector de Newton,
de Cassegrain, de Gregorio, de Ritchey-Chretien, de Dall-Kirkham,
catadióptrico, de Schmidt, de Maksutov, tipos de monturas,
espectrómetro, dispositivo de acoplo de carga (CCD),
interferómetros, radiointerferómetros, etc. Constituye una obra
de consulta muy útil, de fácil lectura, conteniendo además
gran cantidad de ilustraciones que enriquecen el texto, como las
correspondientes a los tipos de telescopios, los soportes altazimutal y
ecuatorial, el espectroscopio, la célula fotoeléctrica, el
comparador, la cruz de Mills, el interferómetro o la astronomía
radárica.
©
1997 Javier de Lucas