UNIVERSO DISEÑADO

En un
interesante artículo del físico y cosmólogo Steven Weinberg (ganador del Premio
Nobel) titulado "A Designer Universe?" (¿Un universo diseñado?),
comenta que no ve ninguna evidencia de diseño, o designio, en el universo, ni de
que las "constantes de la vida" hayan sido "ajustadas" para
ofrecer las condiciones perfectas para el surgimiento de la vida. Dice que
nuestra propia existencia en un rinconcito de "nuestro" sistema solar
que es "ideal" para la vida podría parecer asombrosa y milagrosa,
hasta que damos un paso atrás y comprendemos que la vida evolucionó en una
parte del universo que por casualidad ya era apropiada para el surgimiento de
la vida (y de seres inteligentes que piensan en esas cosas). Weinberg también
dice que no sería muy sorprendente que en un universo inconmensurablemente
grande (uno de muchos universos, de los cuales solo una pequeña fracción podría
tener características para que se dé la vida), resultara que la mayor cantidad
de planetas no pudiera tener vida, que una cantidad menor solo pudiera tener
vida no inteligente, y que solo una pequeñísima fracción pudiera tener vida
inteligente. De modo que es importante colocar las cosas que parecen
"misteriosas" o "milagrosas" en un contexto general.
Casi cualquier
cosa puede parecer "milagrosa" si no entendemos cómo se desarrolló y
si no la situamos en un contexto general. Weinberg presenta la analogía de un
reportero que va a entrevistar al tipo que se sacó el gordo de la lotería:
puede que crea que el ganador ha recibido una intervención divina milagrosa,
hasta que recuerda la cantidad muchísimo mayor de jugadores que no está
entrevistando ¡porque no ganaron nada! De modo similar, el hecho de que en
"nuestro" planeta haya vida puede parecer un milagro o un designio
divino, hasta que recordamos que la vida que conocemos solo podía surgir en
determinadas condiciones ambientales y que no es sorprendente que solo haya una
pequeña cantidad (en comparación con los muchos otros planetas y partes del
universo donde no puede haber vida) de lugares como "nuestro" planeta
y otros similares, donde por casualidad existen las condiciones ambientales en
donde podía surgir la vida. (Del mismo modo, el hecho de que haya uno o varios
ganadores de la lotería no parece milagroso cuando consideramos la gran
cantidad de jugadores que no ganaron).
Es un
hecho demostrado que cuando surge la vida con capacidad de reproducirse,
empieza a evolucionar. Esto ocurre naturalmente por medio de una combinación de
factores al azar (como mutaciones o "errores de copiado") y de
factores no aleatorios (como la selección natural que selecciona individuos con
relación a determinado ambiente). El desarrollo natural de las muchas especies
pasadas y presentes del planeta por medio de la evolución, sin mano divina,
podría parecer difícil de creer hasta que uno capta cómo opera la evolución y
hasta que pone la existencia de todas esas especies en el contexto general de
la operación del proceso evolutivo a lo largo de miles de millones de años.
¿Un Universo Diseñado?
Steven Weinberg
Me han solicitado que comente si el universo muestra o no indicios de
haber sido diseñado. (1) No veo cómo es posible hablar de esto sin tener
al menos una vaga idea de cómo debería ser el diseñador. Cualquier posible
universo puede ser explicado como el trabajo de algún tipo de diseñador. Incluso un
universo completamente caótico, sin ningún tipo de leyes ni regularidades,
puede suponerse que fue diseñado por un idiota.
La pregunta que me parece más apropiada, y quizás no imposible de
responder, es si el universo muestra signos de haber sido diseñado por una
deidad más o menos del tipo de la de las religiones tradicionales monoteístas,
no necesariamente la figura del techo de la Capilla Sixtina, pero al menos con
algún tipo de personalidad e inteligencia, quien creó el universo con un tipo
especial de interés en la vida, y más en concreto, con la vida humana. Espero
que esta no sea la idea del diseñador sostenida por muchos aquí. Podríais
decirme que tenéis en mente algo mucho más abstracto,
algún espíritu cósmico de orden y armonía, como Einstein. Sois libres de pensar
así, pero entonces no sé porque usáis palabras como "diseñador" o
"Dios", excepto quizás como una forma colorida de protección.
Se cree que es obvio que el mundo fue diseñado por algún tipo de
inteligencia. ¿Qué más podría dar cuenta del fuego y la lluvia, de los rayos y
los terremotos? Después de todo, las maravillosas habilidades de los seres
vivos parecen apuntar a un creador que tiene un especial interés en la vida.
Hoy comprendemos muchas de esas cosas en términos de fuerzas físicas actuando
bajo leyes impersonales. No conocemos todavía las leyes más fundamentales, y no
podemos predecir con exactitud las consecuencias de las leyes que conocemos. La
mente humana continúa siendo extraordinariamente difícil de comprender, al
igual que el tiempo. No podemos predecir si va a llover el mes que viene, pero
conocemos las reglas que gobiernan la lluvia, incluso a pesar de no poder
calcular sus consecuencias. No veo nada en la mente humana diferente al tiempo,
que permanece fuera de nuestra comprensión como una consecuencia de leyes
impersonales actuando durante miles de millones de años.
No aparenta haber ninguna excepción a este orden natural, ningún milagro.
Tengo la impresión de que hoy en día la mayoría de los teólogos se
muestran remisos a hablar de milagros, pero las grandes religiones monoteístas
están basadas en historias de milagros - la zarza ardiente, la tumba vacía, el
ángel dictando el Corán a Mahoma - y algunas de éstas dicen que los milagros
continúan hoy en día. La evidencia de estos milagros me parece
considerablemente más débil que la evidencia de la fusión fría, y yo no creo
en la fusión fría. Después de todo, hoy entendemos que incluso los seres humanos
son el resultado de la selección natural actuando sobre millones de años de
comer y reproducirse.
Pensaría que si hubiésemos de ver la mano de un diseñador en algún sitio,
ese sería en los principios fundamentales, las leyes finales de la naturaleza,
el libro con las reglas que gobiernan todos los fenómenos naturales. Aún no
conocemos las leyes finales, pero hasta donde hemos sido capaces de ver, son
completamente impersonales y sin ninguna función específica para la vida. No
hay una fuerza de vida. Como dijo Richard Feynman, cuando miras al universo y
comprendes sus leyes, "la teoría de que todo está ordenado como un
escenario para que Dios observe el combate del hombre entre el bien y el mal
parece inadecuado".
Es cierto que cuando la mecánica cuántica estaba en sus comienzos,
algunos físicos pensaron que los humanos volvían a ocupar un puesto de
privilegio, porque los principios de la mecánica cuántica nos dicen como
calcular las probabilidades de los posibles resultados que pueden ser
encontrados por un observador humano. Pero, comenzando con el trabajo de Hugh
Everett hace cuarenta años, la tendencia en los físicos que piensan con
profundidad sobre el tema ha sido la de reformular la mecánica cuántica en una
forma enteramente objetiva, donde los observadores son manejados como cualquier
otra cosa. No sé si este programa ha sido completado con éxito, pero creo que
lo será.
Tengo que admitir que, incluso cuando los físicos lleguen tan lejos como
puedan, cuando tengamos una teoría final, aún no tendremos una visión
completamente satisfactoria del mundo, porque todavía nos quedará la pregunta
"¿Por qué? ¿Por qué esta teoría, en vez de cualquier otra? Por ejemplo, ¿Por qué
este mundo está descrito por la mecánica cuántica? La mecánica cuántica es una
de las partes de nuestra física actual que tiene más posibilidades de
permanecer intacta en cualquier teoría futura, pero no hay nada lógicamente
inevitable en la mecánica cuántica; puedo imaginar un universo gobernado
solamente por la mecánica Newtoniana. Así que aparentemente hay un misterio
irreducible que la ciencia no eliminará.
Pero las teorías religiosas del diseño tienen el mismo problema. O bien
crees en algo definido por un Dios o diseñador, o no. Si crees que no, ¿de qué
estamos hablando entonces? Y si crees en algo definido, como "Dios" o
un "diseñador", si por ejemplo crees en un Dios que es celoso,
amante, inteligente, o caprichoso, entonces sigues debiendo afrontar la
pregunta "¿Por qué?" Una religión puede afirmar que el universo es
gobernado por un tipo de Dios, en vez de alguna otra clase de deidad, y puede
ofrecer evidencias para creer en él, pero no puede explicar por qué ha de ser
así.
Con respecto a esto, me parece que la física está en una mejor posición
para darnos una explicación parcialmente satisfactoria del mundo de lo que
pueda llegar a conseguir nunca la religión, porque si bien los físicos no son
capaces de explicar por qué las leyes de la naturaleza son como son y no algo
completamente diferente, al menos son capaces de explicar por qué no son
ligeramente distintas. Por ejemplo, nadie ha sido capaz de dar una alternativa
lógicamente consistente a la mecánica cuántica que sea sólo un poco diferente.
Una vez que comienzas a hacer pequeños cambios en la mecánica cuántica, llegas
a teorías con probabilidades negativas u otros absurdos lógicos. Cuando se
combina la mecánica cuántica con la relatividad se aumenta su fragilidad
lógica. Encuentras que a menos que formules la teoría en la forma justa y
adecuada, encuentras sin sentidos, como los efectos precediendo a las causas, o
probabilidades infinitas. Las teorías religiosas, por otro lado, parecen ser
infinitamente flexibles, donde no hay nada que impida la invención de deidades
de cualquier tipo concebible.
Ahora bien, no me parece que solvente la cuestión decir que no podemos
ver la mano de un diseñador en lo que sabemos acerca de los principios
fundamentales de la ciencia. Puede ocurrir que, aunque esos principios no se
refieran explícitamente a la vida, y mucho menos a la vida humana, pueden, no
obstante, haber sido diseñados astutamente para que ésta tenga lugar.
Algunos físicos han argumentado que ciertas constantes de la naturaleza
tienen valores que parecen haber sido misteriosamente ajustados con precisión
para tomar valores que permitan la aparición de la vida, en una forma
que sólo podría explicarse por la intervención de un diseñador con algún
interés en especial por la vida. No estoy impresionado por estos supuestos
ejemplos de ajuste fino. Así, uno de los ejemplos más usados de
ajuste fino tiene que ver con las propiedades del núcleo del átomo de carbono.
La materia remanente de los primeros minutos del universo era casi por completo
hidrógeno y helio, sin virtualmente nada de los elementos más pesados como el
carbono, nitrógeno y oxígeno que parecen ser necesarios para la vida. Los
elementos pesados que encontramos en la tierra se fabricaron cientos de
millones de años después en la primera generación de estrellas, y fueron
diseminados por el gas interestelar en el cual eventualmente se formó nuestro
sistema solar.
El primer paso en la secuencia de reacciones nucleares que crearon los
elementos pesados en las primeras estrellas es, usualmente, la formación de un
núcleo de carbono a partir de tres núcleos de helio. Hay una probabilidad
despreciable de que se produzca un núcleo de carbono en su estado normal (el
estado de menor energía) por el choque de tres núcleos de helio, pero es
posible producir cantidades apreciables de carbono en las estrellas si el
núcleo de carbono pudiera existir en un estado radiactivo con una energía del
orden de 7 millones de electrón-voltios (MeV) por encima de la energía del
estado fundamental, igualando la energía de los tres núcleos de helio, pero
(por razones que no expondré por ahora) no por encima de 7.7 Mev de su estado
fundamental.
Este estado radioactivo del núcleo de carbono puede formarse fácilmente
en las estrellas a partir de tres núcleos de helio. Después de eso, no habría
problema en producir el carbono normal; el núcleo de carbono en su estado
radiactivo emitirá espontáneamente radiación y se convertirá en carbono en su
estado fundamental no radiactivo, el estado en que se encuentra en la tierra.
El punto crítico en la producción del carbono es la existencia de un estado
radiactivo que pueda ser producido en colisiones de tres núcleos de helio.
De hecho, del núcleo de carbono se sabe experimentalmente que tiene dicho
estado radiactivo con una energía 7.65 Mev por encima de su estado fundamental.
A primera vista esto puede parecer una afortunada aproximación; la energía del
estado radiactivo del carbono no sobrepasa la permitida para la formación del
carbono (y por lo tanto de nosotros) por sólo 0.05 MeV, que es menos de un uno
por ciento de 7.65 MeV. Puede parecer que las constantes de la naturaleza de
las que dependen las propiedades de todos los núcleos han sido cuidadosamente
ajustadas para hacer la vida posible.
Pero mirando más detenidamente, el ajuste fino de las constantes de la
naturaleza aquí no parece tan fino. Tenemos que considerar por qué la formación
del carbono en las estrellas requiere la existencia de un estado radiactivo del
carbono con una energía no mayor que 7.7 MeV por encima de su estado
fundamental. La razón es que el núcleo de carbono en este estado se forma realmente
en un proceso con dos pasos: primero, dos núcleos de helio se combinan para
formar el núcleo inestable de un isótopo del berilio, berilio 8, el cual
ocasionalmente, antes de fragmentarse, captura otro núcleo de helio, formando
un núcleo de carbono en su estado radiactivo, que después decae y se convierte
en carbono normal. La energía total del berilio 8 y un núcleo de helio en
reposo es de 7.4 MeV por encima de la energía del estado fundamental del núcleo
del carbono; así que si la energía del estado radiactivo del carbono fuese
mayor de 7.7 Mev sólo podría formarse en una colisión entre un núcleo de
carbono y un núcleo de berilio 8 sólo si la energía cinética de los dos núcleos
fuese al menos de 0.3 MeV, una energía que es extremadamente improbable
encontrar a las temperaturas a las que se encuentran las estrellas.
Así que el hecho crucial que afecta a la producción de carbono en las
estrellas no son los 7.65 MeV del estado radiactivo del carbono por encima de
su estado fundamental, sino los 0.25 Mev del estado radiactivo, un compuesto
inestable formado por un núcleo de berilio 8 y un núcleo de helio, por encima
de la energía de estos núcleos en reposo (2). La energía no sobrepasa el
límite para la producción del carbono por una fracción que es del orden de 0.05
MeV/0.25 MeV, un 20 por ciento, que no es una aproximación tan fina después de
todo.
Esta conclusión sobre la lección que hemos estudiado sobre la síntesis
del carbono es de alguna forma controvertida. En cualquier caso, hay una
constante cuyo valor parece haberse ajustado notablemente a nuestro favor. Es la densidad de
energía del espacio vacío, también conocida como constante cosmológica. Podría haber
tomado cualquier valor, pero a partir de primeros principios uno podría esperar
que esta constante debería ser muy grande, y podría
ser positiva o negativa. Si fuera grande y positiva, la constante cosmológica
actuaría como una fuerza repulsiva que se incrementaría con la distancia, una
fuerza que impediría a la materia unirse en el universo primitivo, el proceso
que fue el primer paso en la formación de las galaxias, estrellas, planetas y
por último las personas. Si fuera grande y negativa, la constante cosmológica
actuaría como una fuerza atractiva que se incrementa con la distancia, una fuerza
que casi inmediatamente revertiría la expansión del universo y causaría su
colapso, no dejando tiempo para la evolución de la vida. De hecho, las observaciones
astronómicas muestran que la constante cosmológica es bastante pequeña, mucho más
pequeña que lo que podríamos esperar a partir de primeros principios.
Todavía es muy pronto para decir si hay algún principio fundamental que
pueda explicar por qué la constante cosmológica debe ser tan pequeña. Pero
incluso si no hay tal principio, recientes desarrollos en la cosmología ofrecen
una posibilidad de explicación de por qué los valores medidos de la constante
cosmológica y otras constantes físicas son favorables a la aparición de la vida
inteligente. De acuerdo con las teoría de "inflación caótica" de André
Linde y otros, la nube de miles de millones de galaxias que se expanden y que
llamamos big bang puede que no sea sino un fragmento de un universo mucho más
grande en el que los big bangs se producen constantemente, cada uno con valores
diferentes de las constantes fundamentales.
En este tipo de imagen, en el que el universo contiene muchas partes con
diferentes valores de lo que llamamos constantes de la naturaleza, no habría
ninguna dificultad en entender por qué estas constantes toman valores favorables
para la aparición de la vida inteligente. Habría un inmenso número de big bangs en
el que las constantes de la naturaleza tomarían valores desfavorables para la
vida, y sólo unos pocos donde la vida sería posible. No hay
necesidad de recurrir a un diseñador benevolente para explicar por qué estamos
en una de las partes del universo donde la vida es posible: en cualquier otra
parte del universo no hay nadie para realizar la pregunta (3). Si cualquier
teoría de este tipo resulta ser correcta, entonces concluir que las constantes
de la naturaleza han sido finamente ajustadas por un diseñador benevolente
sería como decir, "¿No es maravilloso que Dios nos pusiese aquí en la
Tierra, donde hay agua y aire, y la gravedad y temperatura son tan confortables,
en vez de en algún lugar horrible, como Mercurio o Plutón?" ¿En que otro
lugar del sistema solar aparte de la Tierra podríamos haber evolucionado?

Este tipo de razonamiento se llama "antrópico". A veces da
lugar a afirmaciones del tipo de que las leyes de la naturaleza son como son
para que podamos existir, sin mayores explicaciones. Esto me parece poco más
que cualquier galimatías místico. Por otro lado, si existiese un gran
número de mundos en los que las constantes tomasen valores diferentes, entonces
la explicación antrópica de por qué en nuestro mundo toman valores favorables a
la vida es de sentido común, tanto como explicar porque vivimos en la Tierra en
vez de en Mercurio o Plutón. Los valores actuales de la constante cosmológica,
recientemente medidos por observaciones del movimiento de supernovas distantes,
es lo que podrías esperar de este tipo de argumento: es suficientemente pequeña
para que no interfiera con la formación de las galaxias. Pero todavía no
sabemos suficiente sobre la física para decir si hay diferentes partes del
universo en los que las usualmente denominadas constantes de la física toman
realmente valores diferentes. Esta no es una pregunta sin respuesta; seremos capaces de
contestarla cuando sepamos más sobre la teoría cuántica de la gravitación de lo
que sabemos ahora.
Habría una evidencia para un diseñador benevolente si la vida fuese mejor
de lo que sería previsible en ese caso. Para considerar esto, debemos tener en
mente que una cierta capacidad para el placer habría evolucionado de buena gana
a través de la selección natural, como un incentivo para que los animales que
necesitan comer y reproducirse lo pasasen en sus genes. Puede que no sea
probable que la selección natural en cualquier planeta produzca animales lo
suficientemente afortunados para tener el tiempo y la habilidad de hacer
ciencia y pensar en abstracto, pero nuestra muestra del producto de la
evolución está muy condicionado por el hecho de que
sólo en esos casos afortunados hay alguien preguntándose sobre el diseño
cósmico. Los astrónomos llaman a esto efecto de selección.
El universo es muy grande, y quizás infinito, así que no debería
sorprendernos que, entre la enorme cantidad de planetas que pueden soportar
sólo vida sin inteligencia y el aún mayor número de los que no pueden soportar
ningún tipo de vida, exista una minúscula fracción en los que haya seres vivos
capaces de preguntarse sobre el universo, como nosotros hacemos aquí. Un
periodista al que se le asigne entrevistar a los ganadores de la lotería puede
llegar a sentir que alguna providencia especial ha estado trabajando en su
provecho, pero debería tener en mente el número muchísimo mayor de jugadores de
lotería a los que no ha entrevistado porque no han ganado nada. Así, para
juzgar si nuestras vidas muestran evidencias de un diseñador benevolente, no
sólo debemos preguntarnos si nuestra vida es mejor de lo que sería de esperar a
partir de lo que conocemos de la selección natural, sino que debemos tener en
cuenta la subjetividad introducida por el hecho de que somos nosotros los que
estamos pensando en el problema.
Esta es una cuestión que cada uno ha de responderse a sí mismo. Ser un
físico no es ninguna ayuda en asuntos como este, así que he de hablar de mi propia
experiencia. Mi vida ha sido notablemente feliz, quizás por encima del 99.99
por ciento de la felicidad humana, pero incluso así, he visto morir a mi madre
de un doloroso cáncer, la personalidad de mi padre destrozada por el Alzheimer
y varios familiares lejanos muertos durante el Holocausto. Los signos de un
diseñador benevolente están bastante bien ocultos.
El predominio de la maldad y la miseria ha fastidiado siempre a aquellos
que creen en un Dios benevolente y omnipotente. A veces se ha excusado a Dios
apuntando la necesidad del libre albedrío. Milton da a Dios este argumento en
su Paraíso Perdido (Paradise Lost):
Los creé libres, y libres deben continuar
Hasta que se esclavicen a sí mismos: Yo también debo cambiar
Su naturaleza, y revocar el alto decreto
Inamovible, eterno, que ordena
Su libertad; ellos mismos han ordenado su caída.
Me parece un poco injusto con mis parientes ser asesinados para dar la
oportunidad a los alemanes de tener libre albedrío, pero incluso apartando este
caso, ¿cómo
da cuenta el libre albedrío del cáncer? ¿Es una oportunidad para el libre
albedrío de los tumores?
No necesito argumentar aquí que la maldad en el mundo prueba que el
universo no ha sido diseñado, sólo que no hay indicios de benevolencia que
puedan mostrar la mano de un diseñador. Pero de hecho, la percepción de que
Dios no puede ser benevolente es muy vieja. Los trabajos de Aeschylus y
Eurípides hacen una declaración explícita de que los dioses son crueles y
egoístas, aunque esperan un mejor comportamiento por parte de los hombres. El
Dios del Antiguo Testamento nos dice que cortemos las cabezas de los infieles y
nos demanda que estemos dispuestos a sacrificar la vida de nuestros hijos a una
orden suya, y el Dios del Cristianismo tradicional y el del Islam nos maldice
por toda la eternidad si no los adoramos de la forma justa. ¿Es esto una buena
forma de comportamiento? Lo sé, lo sé, no debemos juzgar a Dios de acuerdo con
los estándares humanos, pero aquí veo un problema: si todavía no estamos convencidos
de su existencia, y estamos buscando signos de su benevolencia, entonces ¿qué
otros estándares podemos usar?
Las materias sobre las que se me ha pedido que hable aquí pueden parecer
a muchos terriblemente anticuadas. El "argumento del diseño" propuesto
por el teólogo inglés William Paley no está en la mente de la mayoría de las
personas hoy en día. El prestigio de la religión parece derivar hoy de lo que
la gente considera que ha sido su influencia moral, más que de lo que piensan
que ha sido su acierto en dar cuenta de lo que vemos en la naturaleza.
Recíprocamente, he de admitir que, a pesar de que realmente no creo en un
diseñador cósmico, la razón por la que he aceptado discutir sobre este tema es
porque creo que el balance moral de la influencia de la religión ha sido
terrible.
Esta es una cuestión demasiado extensa para ser solventada aquí. Por una
parte, puedo apuntar el sinfín de ejemplos del daño hecho por exaltados
religiosos, a lo largo de la interminable historia de pogromos, cruzadas y
jihads. En nuestro propio siglo fue un fundamentalista musulmán quien asesinó a
Sadat, un fundamentalista judío quien asesinó a Rabin, un fundamentalista hindú
quien mató a Gandhi. Nadie puede decir que Hitler fuera un
fundamentalista cristiano, pero es difícil imaginar al nazismo siendo lo que
fue sin las bases provistas por siglos de antisemitismo cristiano. Por otro
lado, muchos admiradores de la religión enumerarán los incontables ejemplos del
bien hecho por la religión. Por ejemplo, en su reciente libro "Imagined
Worlds", el distinguido físico Freeman Dyson ha enfatizado el papel del
credo religioso en la supresión de la esclavitud. Me gustaría comentar
brevemente este punto, no para tratar de probar nada con un ejemplo sino sólo
para ilustrar qué pienso acerca de la influencia moral de la religión.
Es cierto que la campaña contra la esclavitud y el comercio de esclavos
fue impulsada grandemente por devotos cristianos, incluyendo al lego evangélico
William Wilberforce en Inglaterra y el ministro Unitario William Ellery
Channing en América. Pero la Cristiandad, como cualquier otra gran religión,
vivió confortablemente con la esclavitud durante muchos siglos, y la esclavitud
estaba defendida en el Nuevo Testamento. Así que ¿cuál era la diferencia con
los cristianos antiesclavistas como Wilberforce y Channing? No había ningún
descubrimiento de nuevas escrituras sagradas, y ni Wilberforce ni Channing
pretendían haber recibido ninguna revelación sobrenatural. Más bien, el siglo
dieciocho había presenciado un rápido incremento de la racionalidad y
humanitarismo que permitieron a otros - como por ejemplo, Adam Smith, Jeremy
Bentham y Richard Brinsley Sheridan - oponerse también a la esclavitud, en
campos que no tenían nada que ver con la religión. Lord Mansfield, el autor de
la decisión en el Caso Somersett, que acabó con la esclavitud en Inglaterra
(pero no en sus colonias), fue no más que convencionalmente religioso, y su
decisión no menciona argumentos religiosos.
Aunque Wilberforce fue el instigador de la campaña contra el comercio de
esclavos en 1790, este movimiento tenía un apoyo fundamental de muchos
parlamentarios como Fox y Pitt, que no eran conocidos exactamente por su
piedad. Tanto como puedo ver, el tono moral de la religión se ha beneficiado
más del espíritu de los tiempos de lo que el espíritu de los tiempos se ha
beneficiado de la religión.
Donde la religión marcó la diferencia, fue más en apoyar la esclavitud
que en oponerse a ella. Argumentos de las escrituras fueron usados en el
Parlamento para defender el comercio de esclavos. Frederick Douglas contó en su
"Narrativa" cómo su condición de esclavo empeoró cuando su maestro
experimentó una conversión religiosa que le permitió justificar la esclavitud
como el castigo a los niños de Ham. Mark Twain describía a su madre como una
persona genuinamente buena, cuyo gentil corazón se compadecía incluso de
Satanás, pero que no tenía ninguna duda sobre la legitimidad de la esclavitud,
porque en los años en que había vivido en el Missouri de antes de la guerra no había
oído ningún sermón que se opusiese a la esclavitud, sino sólo incontables
sermones predicando que la esclavitud era el deseo de Dios. Con o sin
religión, la gente buena seguirá haciendo el bien y la gente mala seguirá
haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal, hace falta la
religión.
En un mensaje electrónico de la Asociación Americana para el Avance de la
Ciencia se me dijo que el objetivo de esta conferencia es el de tener un
diálogo constructivo entre la ciencia y la religión. Yo estoy a favor de un
diálogo entre la ciencia y la religión, pero no un diálogo constructivo. Uno de los grandes
logros de la ciencia ha sido, si no hacer imposible que las personas
inteligentes sean religiosas, al menos hacer posible que no tengan que ser religiosas. No debemos
retroceder de este objetivo alcanzado.
(1) Este artículo se basa en una charla dada en Abril de 1999 en la
Conferencia sobre el Diseño Cósmico dada por la Asociación Americana para el
Avance de la Ciencia en Washington, D.C.
(2) Esto ya fue apuntado en la publicación de 1989 por M. Livio, D.
Hollowell, A. Weiss, y J.W. Truran ("El significado antrópico de la
existencia de un estado excitado del 12C," Nature, Vol. 340, No. 6231, 27
de Julio, 1989). Ellos realizaron los cálculos citados aquí sobre el límite de
7.7 Mev en la energía máxima del estado radiactivo del carbono, por encima del
cual muy poco carbono se forma en las estrellas.
(3) Se puede llegar a la misma conclusión de una forma más sutil
aplicando la mecánica cuántica a todo el Universo. A través de una
reinterpretación de un trabajo anterior de Stephen Hawking, Sidney Coleman ha
mostrado cómo los efectos mecánico cuánticos pueden llevar a un desdoblamiento
de la historia del Universo (más precisamente, en lo que se llama la función de
onda del Universo) en un gran número de distintas posibilidades, a cada una de
las cuales le corresponde un conjunto diferente de constantes fundamentales.
Ver Sidney Coleman, "Los Agujeros Negros como Arenques Rojos:
fluctuaciones topológicas y la pérdida de la coherencia cuántica," Nuclear
Physics, Vol. B307 (1988), p. 867.
Biografía
Steven Weinberg se educó en Cornell, Copenhagen y Princeton, y ha
enseñado en Columbia, Berkeley, M.I.T. y Harvard, donde fue Profesor Higgins de
Física desde 1973 a 1982. En 1982 se trasladó a la Universidad de Texas en
Austin y fundó su Grupo Teórico. En Texas mantiene la Silla de la Ciencia Josey
Regental y es miembro de los Departamentos de Física y Astronomía. Su
investigación ha abarcado un amplio rango de tópicos en la teoría cuántica de
campos, física de partículas elementares y cosmología, y ha sido galardonado
con numerosos premios, incluyendo el Premio Nobel de Física, la Medalla
Nacional de la Ciencia, el Premio Heinemann de Física Matemática, la Medalla
Cresson del Instituto Franklin, la Medalla Madison de la Universidad de
Princeton y el Premio Oppenheimer.
Posee así mismo doctorados honoríficos de una docena de universidades. Es
miembro de la Academia Nacional de la Ciencia, de la Sociedad Real de Londres,
de la Academia Americana de las Artes y de las Ciencias, la Unión Astronómica
Internacional y la Sociedad Filosófica Americana. Además de su bien conocido
tratado, "Gravitación y Cosmología", ha escrito numerosos libros para
todo tipo de lectores, incluyendo el ganador de premios "Los Tres Primeros
Minutos" (traducido a 22 idiomas), "El Descubrimiento de las
Partículas Subatómicas", y más recientemente "Sueños de una Teoría
Final". Ha escrito un libro de texto "La Teoría Cuántica de
Campos", Vol. I. y Vol. II.
© 2003 Javier de
Lucas